Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza #COVID19 #día4

Si eres paciente en un momento…

Creo que me estoy habituando a estos proverbios chinos con esto de la crisis y del confinamiento. Hoy he visto uno que dice “Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza”.
Son momentos de paciencia, de responsabilidad. En este primer fin de semana hemos vivido una especie de tobogán, una huida colectiva, una suerte de sorpresa y de apertura de constantes puertas que nos asustan. Unas detrás de otras, vemos que se abren y que la salida del laberinto permanece todavía lejos. A diferencia de las muchas distopías que leemos, esas que los escritorcillos construimos en nuestras narraciones de ciencia ficción, esta realidad, la nuestra, la que existe, martillea con sentido común: evita acudir en masa para desabastecer los supermercados, construye aislamiento social de manera responsable… ¡no viajes a la playa como si esto fuera un fin de semana que nos tocará circunstancialmente!


En mi casa, cuando miro por la ventana todo me parece igual. El mismo micropaisaje de la semana pasada. Los mismos pájaros que se posan en las antenas y que despiden el invierno. Las bandadas que emigran al sur. Alguna cigüeña camino de su nido. Pero ahora, un poco más lejos y fuera, la naturaleza llama, florece, las hojas se despiertan y nacen. Los campos de un verde intenso con sus florecillas meciéndose.


Y lo más hermoso y lo que más me reconforta es pensar que aquello, aquella belleza permanecerá;  que el mundo se acicala con la próxima primavera… para que cuando todo esto termine y cuando salgamos del encierro… podamos admirarlo.

Share

El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora #COVID19 #dia2

¡No salimos de casa!

Es viernes. Día 2 desde que comenzamos a trabajar en casa. He leído otro proverbio chino que dice: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora”. Hacemos planes para no salir de casa. Revisamos el estado de nuestras provisiones. Nos alarmamos cuando escuchamos el anuncio del “Estado de Alarma” del Presidente.

sAunque por otro lado y bien mirado, ha llegado el momento de encarar la crisis, sabedores del largo camino que nos espera. Seguimos gestionando temas técnicos de nuestro trabajo, que si la VPN, que si la seguridad de mi portátil, pero cada vez son menos relevantes. Ahora damos por descontado que no habrá más reuniones presenciales con nadie en unas cuantas semanas… ¡y quién las necesita!¡Y tenemos que seguir vendiendo!¡No podemos parar!
Es sorprendente la capacidad de adaptación de mi hijo: empieza a comprender el medio virtual y la realidad de las nuevas herramientas; la clase escucha atenta las explicaciones del profesor… y se responsabiliza de las tareas… luego hace su recreo y le encuentro jugando con sus compañeros… Ahora sí que creo que el conocimiento puede seguir poblando sus cabecitas.
No tenemos que dejarnos arrastrar por el miedo, por la desinformación. Hablemos todos los días con nuestra familia, y démonos una tregua de paz. La bolsa se hundirá, no nos confundamos, porque luego remontará y porque nosotros, como personas, tenemos un cosmos por proteger, el de nuestras vidas y de nuestra salud, el de la economía real.
Hace un día fantástico. Tenemos que sonreír.
Nos necesitamos así.

Share

Lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar #COVID19 #dia1

“Este es mi nuevo lugar…”

Hay otro proverbio chino que dice algo así como “lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar”.

Lo he traído a colación por la reorganización en nuestras vidas. No podemos lamentarnos ya de lo que estamos dejando atrás. No hay tiempo. En este sentido, por ejemplo, hoy he tenido que cambiar mi pequeño campamento de trabajo, abandonar mi escritorio y usar la mesa de la cocina. Ahora hemos reconfigurado una habitación para mis nuevos tiempos de teletrabajo. El lugar, finalmente, ha quedado mono y ciertamente, me gusta, y desde aquí escribo estas palabras.

Mi hijo se ha hecho dueño del Teams en sus clases a distancia y creo que mañana, si sigue esta curva de aprendizaje, lo manejará mejor que yo. Hoy hemos tenido los compañeros de empresa múltiples interacciones y nos hemos enseñado las casas, nuestros hijos entrando sin avisar y colándose por las pantallas, nos hemos difuminado el fondo de la imagen y luchamos por hacernos a la idea de que las cosas serán así por semanas. Enseñamos nuestros cascos y micros y bromeamos.

Fuera las cosas tienen otro cariz distinto.

El día es despejado y casi, diría que primaveral, y sin embargo la bolsa se hunde. Me da miedo mirar el valor de nuestros pequeños ahorros. El viento se los lleva.

Espero que el gobierno nos aguante. Y que estén aprendiendo a teletrabajar en esa especie de parlamento y administración virtual que se avecina. El valor de las personas y su capacidad para reaccionar más allá de eslóganes y piltrafas de ideas es ahora.

En un rato saldremos a pasear mi familia y espero olvidarme un rato de toda esta pesadilla. Porque por encima de todo me siento un privilegiado, auto-recluido para no contagiar a los más débiles, pero con capacidad de hacerlo, de seguir trabajando en lo que me gusta desde mi portátil. No tengo a nadie enfermo cercano a mí y no debo salir ni ir a ningún sitio, salvo por aquellos espacios que se visitan en la nube sin riesgo.


Este es en realidad el día primero de lo que sea.

Share

Elohi, Elohi, lema’ šĕbaqtani (“Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?”)

―¿Por qué existen las fronteras, mi Señor?

―Para salvaguardar a los dueños de los otros dueños y señores.

―¿Por qué desaparecen a veces las fronteras, mi Señor?¿Por qué se unifican los reinos en otros, más grandes y poderosos?

―Para dignificar a los amos; unos dicen que crecen con más siervos, otros que la libertad atraviesa sus fronteras y los engrandece.

―¿Por qué luego han de multiplicarse en número los reinos, pues se dividen sus territorios de nuevo, mi Señor?

―Allende las cosas van, deberán luego ser otras; es un juego de cadenciosos equilibrios el que se procura en el hombre. Obsérvalos.

―¿Por qué mi Amo y Señor los menos cruzan siempre estas fronteras en carroza dorada y los muchos lo hacen en malas condiciones y cuajados demiseria?¿No son todos hechos a tu imagen y semejanza?

 Fue entonces que Dios no dio respuesta alguna y masculló un reprobatorio.Apartó su rostro del Ángel Caído y de entre las alturas señaló las hileras de cuerpos desgraciados, corpachos hacinados en aquellas lindes de países sin nombre. Aquellas gentes se habían arrastrado por miles de kilómetros, habían atravesado desiertos, selvas y mares. Portaban los corazones calcinados por el dolor, y eran sus familias, las que gritaban:

―Elohi, Elohi, lema’ šĕbaqtani (“Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?”)

Share

La diferencia entre lo cierto y lo irrelevante

La diferencia entre lo cierto y lo irrelevante suele habitar en un lugar ameno al parloteo humano. Los conspiradores y los políticos comprenden dicha diferencia y al dedillo la explotan. Los magos también utilizan habilidades similares… y por eso convierten el agua en vino, ¡ojo!, siempre en este sentido, nunca al revés. Los sabios suelen ser discretos, y nos explican que la verdad mide y pesa exactamente la misma cantidad. Por eso no presentan magazines, y si escriben libros es complicado que terminen en nuestras mesillas y los aplaudamos.
Si miras al reloj y esperas una respuesta rápida a tus problemas te invito que cojas un número más en la fila de la vanidad humana. Sus mentiras tendrán las patas cortas… ¡pero las muy jodidas se camuflan que da gusto! Por eso las amantes y las pitonisas suelen pensar lo mismo cuando las preguntamos: lo pronto que me vienes y lo mucho que molestas… muchacho. En eso último lo cierto y lo irrelevante prácticamente coinciden.

Share

La ciudad en las nubes #Democracyistheanswer

Existió una vez una ciudad en las nubes. Nevada por sus cimas, sus torreones medievales ahora derrengados, sus escaleras de peldaños rotos, de paredes enmohecidas, de vientos que cuarteaban sus lienzos arruinados, de soles arremetidos entre sus plazas huecas de palabras, de almenas despeñadas en el firmamento azul y prístino.
Existió un país sin nombre, un país sin destino, un país sin habitantes, un país vacío. El reino del tiempo se lo llevó todo; tan solo sobrevivió una soledad de ciudad en las nubes, donde aquellos que la buscaban y la visitaban entumecían sus corazones y morían de odio. Fue la princesa de pies de barro, el guerrero del antifaz dorado, el gigante de ojos doloridos, todos los mitos que una vez fueron su orgullo los que luego la envenenaron y la desahuciaron.
Existió una vez una ciudad en los cielos que fue tiempo atrás dichosa. Orgullosa de su poderío militar, de la diligencia de sus artesanos, del emporio de sus naves colonizando.
Y sucedió que los monarcas cometieron un gran pecado: no el de la avaricia, no el del orgullo ni la crueldad ni cualquier otro vicio que quisiéramos entrever. No fue la bajeza ni la ruindad de sus sueños… no.
No comprendieron que los tiempos se pasan y lo que hoy que se aplaude mañana será silencio extremo. Y fueron arrogantes y suspicaces y no supieron ver en el bien de su pueblo la máxima garantía para la Democracia.
Se parapetaron en sus palabras.

Ciudad en las nubes

Share

Walls a la #DeclaraciónUniversal #delosDerechosHumanos

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Nos encanta enarbolar banderas.
Esas banderitas que llevamos atadas a nuestra camisa.
Nos enorgullece trincharnos las manos y sentirnos
bien diferentes.
Y construir muros,

esas divisiones asimétricas
estudiadas hasta lo más profundo con pírrico detalle:
Lo llamaron trincheras, para balearnos,
lo llamaron también países,
se nos ocurre que las fronteras ejercen un control absoluto.

Soy más que tú,
dicen,
porque soy demócrata y blablablá,
y mi bandera es linda, y hagamos una votación más para separarnos de tu hermano.

Pero a lo mejor, y esto no dicen, no dicen que todo eso son Walls.
Achican la mente y cercenan corazones.
Las Walls son la muralla medieval que impedía entraran los invasores y
que salieran los pobladores a los campos libres.

Reclusos de sus ideas,
miraban a través de las almenas del amo:
lanzaban las piedras
y escupían las ideas heréticas-hechiceras
las puñeteras ideas de los de fuera.

Share

Last Border #Fronteras #Democraciaalgoritmica #Identidad

He sido elegido para cruzar la frontera, llamado para ser el último gran vaquero que la traspase. Soy el postrero Ulises y tal vez sea el primero que retorne al lugar de los antiguos hombres para cumplir allí la Misión. Detrás de aquella colina no hay nada, no resta nada pues lo que exista será todo un mundo inexplorado. Y si miras al infinito… la gris planicie que se extiende hasta un sinfín de pedregal… pues será todo eso para mí y para mi Misión… el retornado explorador… y únicamente tengo que pulsar aquel botón, el que deshabilitaba la gran cúpula limitante, aquella cúpula de cristal que nos separa de ellos,… pulsar y cruzarla.
De nuestro mundo conocido habían desaparecido finalmente las fronteras. Los países eran los obsoletos conceptos del siglo XXI. Los países y las naciones que nos diezmaron y nos consumieron. Los que nos hicieron egoístas, vacíos y testarudos. Los que fueron la ocupación de los hombres, orgullosos y tontorrones, los que nos engañaron para que les votásemos. Los que explicaban que había que sentir las banderas y los signos en el corazón como enseña. Los países tenían visados y aduanas y refugiados que esperaban fuera de nuestras naciones absurdas o que se ahogaban en mares revueltos.
Pero hoy todo eso ha desaparecido y ya no queda nada que nos desuna, y la humanidad está por fin toda a salvo. Somos uno. Pero detrás de aquella colina todavía persiste la vieja humanidad. Lo llaman last border, y del otro lado, los que nos abandonaron tras la última revuelta, los mal llamados colonos, siguen aguardándonos con su esperanza de la infinita diferencia, la identidad, la fatal inquina de la desigualdad. Ellos se fueron cuando llegamos al gran pacto porque decían que no teníamos cabida en sus ideales. Nosotros aquí hemos cambiado: ahora nos autoorganizamos con eficiencia y las máquinas nos acompañan, usamos reglas auto-democráticas, usamos algoritmos y contratos para alcanzar la igualdad y la verdad, y las matemáticas, la lógica y la razón nos gobiernan y nos unen. Tú no eres de ninguna parte y lo eres de todas a un mismo tiempo.
Allá quién sabe cómo todavía sobreviven. Dicen que usan el viejo modelo de la polis ateniense, de la diminuta polis enfrentada a sus vecinos, aquella palabra, democracia, a la que todos se asieron para conculcar el bien común. Hablan de un mundo de pasiones donde se votaba cuando un grupo te convencía utilizando los ideales, cuando éramos una marioneta de sus voces y de sus mentiras. Cuando pertenecías a un grupo y aquel pegamento emocional te impedía pensar como el contrario. Cuando nadie contrataba ni validaba un modelo de gestión sino que se adherían infantilmente a una promesa sin garantías ni calidad o compromiso de respuesta.
Tendré que cruzar la frontera para verlo con mis ojos.
Dicen que es como un viaje al pasado. Y en el pasado uno era un mar de emociones, y los que por entonces administraban el interés público, los llamaban políticos, ¿recuerdas?, trasgredían la historia, la memoria y la semántica de las palabras por conseguir… el poder. Todo era retorcido, gastado, manido, parcialista. Ahora que lo recuerdo, todo tenía un motivo simple,… y era el dinero, ¿verdad? Hubo una época donde delegamos nuestra gestión de lo común y la administración de la “Res Publica” a los humanos. La confianza era la moneda intangible que lo pagaba. Donde la pugna se libraba más cerca de la publicidad y de la manipulación. Convencer era confundir. Y lo difícil no era conseguir el poder en aquellos gobiernos, lo difícil era abandonarlo, dejar de lados las prevendas, las ventajas, los vehículos oficiales. Y Cesar tuvo que ser asesinado por su hijo, y los hermanos mordían por mantener la corona dorada y las promesas se volvían azucarillos cuando tocaba cumplirlas a los poderosos. Y lo fácil que era convencer a una masa, a una multitud para que enfrentara a otra… y lo complejo que era ponernos todos de acuerdo.
Yo soy un cowboy que cruza este last border. Tras ella sobrevive una humanidad que usa de la relatividad para crear el enfrentamiento y que usa del orgullo y de la identidad como bandera. La humanidad que busca la diferencia para arrojarla a la cara, para trazar fronteras.
Soy el último cowboy y espero que la debilidad no haga temblar mi caballo. Y es que aquella humanidad es un monstruo peligroso. He sido elegido para portar un mensaje de piedad. Quizás pueda hacerlos ver la fragilidad de su ficción, de su fantasía. Quizás comprendan que nuestra enseñanza de igualdad precise de la última lección aprendida: y queremos que nuestra última frontera, este last border desaparezca, queremos trazar el gran puente que cruce sobre el pedregal, sobre la colina y ser todos al fin hermanos.
Esta es la Misión. Llevo en señal de amistad la entrega de esta última frontera, la que sabemos nos protege de su locura. Porque somos el hombre nuevo, el que supo crecer, el que supo como deshacerse del odio.
Pienso que quizás muramos al desvanecer nuestra protección. Que quizás traiga con mi vuelta el peor de los venenos, y está frontera derribada sea la puerta abierta a otras miles nuevas. Aunque nada de eso ya importa…
O quizás ya no quede nadie con vida al otro lado y quizás hayan muerto enrabietados. Sean lo que siempre quisieron ser y así se convirtieron, finalmente, en un desierto estéril.

Share

No Man is an Island #JohnDonne #EuropeisBritain #BritainisEurope @PJHarveyUK

No man is an island entire of itself; every man is a piece of the continent, a part of the main; if a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as if a promontory were, as well as any manner of thy friends or of thine own were; any man’s death diminishes me, because I am involved in mankind. And therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee.

 

Ningún hombre es una isla por si mismo, cada hombre es un pedazo de continente, una parte de todo. Si el mar arrastrara un pedazo, Europa sería siempre menos. Exactamente como si arrastrara un promontorio o arrastrara la casa de tu amigo o también tu propia casa. La muerte de cualquier hombre me participa, por que formo parte de la humanidad. Por eso, no preguntes por quien doblan las campanas; Lo hacen por ti.

 

 

Share

#Macbeth y #Gandhi: dos #arquetipos de #poder

Las batallas no son batallas sin reyes vaticinados ni la sangre de sus caballeros fieles esparcida por los campos. Así las brujas conjuraron al tirano: «No serás muerto por espada del nacido de una mujer». Entonces Macbeth sonrió.

A lo que Gandhi le respondería, varios siglos después al contrapié: «Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas.». Entre estos discursos media la humanidad y su visión de poder que progresa o se abisma, nadie puede decirnos exactamente cómo.

 

Share