Resurgimiento #hoycumplo47

Tengo la oportunidad de seguir golpeando la madera del porvenir

y que resuene

otro año más,

asida la espada,

descansando en el árbol desmochado

tras cada envite;

 

Tengo la pasión de descorrer este destino

dominarlo fuerte,

porque aquello que no brote de sus palabras

se lo comerán los muertos.

 

La luz viaja en sentido recto

la persigo y hago de los sueños una final encrucijada:

seré débil / parcial o diminuto

y muchas veces me sentirán torpe, harto vacío y confuso.

Pero yo soy así.

 

Hoy sé que no podrán explicarme

cómo sobrevivir al desastre,

si desnacer de las cenizas

si desaprenderme en otro distinto;

Es el tiempo que bruñe-oscurece

El tiempo mismo sobre el que avanzo decidido.

Leerán:

«Me arrojé a cruzar el río

bebí sus aguas ponzoñosas

y de los tropiezos

ahogué mi cuerpo y elevé el alma».

 

Tengo la oportunidad de lanzarme al abismo de la vida

con la espada que quiebre las tinieblas

aquella misma arrancada de las piedras

aquella de la que brote

un manantial intacto

de resurgimiento.

¡Resurgimiento!
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Si te caes siete veces, levántate ocho #COVID19 #Día14

El sol lucirá y serán momentos de grandes ideas 

Día 14. Ayer por la noche tenía una de mis clases con alumnos de Latinoamérica. Hice la pregunta y la mayoría estaban ya confinados. De esa manera he comprendido el vínculo global de la tragedia: el miedo. Sin darme cuenta conocí de primera mano la parálisis global pero como también, aquellos, los que vivimos en la nube (en mi propio caso tomadlo casi como autocrítica), caemos de tiempo en tiempo en el barro para mancharnos.

Dicen que la curva en Madrid está próxima a alcanzar su pico. Pero, joder, esos números son muertos. Tenemos imágenes poderosas, como el IFEMA, el Rey inaugurando el recinto, los militares cuadrándose y estrechando su mano. Con muchos los que hablo dicen vivir en una irrealidad particularmente extraña. Todos con pavor a escuchar toses, a tener febrícula, a levantarse una mañana habiendo perdido el sentido del olfato. En el peor de los casos a recibir una llamada de sus padres… que han sido ingresados. También hoy analizo (por temas laborales míos) las posibles oportunidades que saldrán de toda esta hemorragia. No os olvidéis, “show must go on”, no podemos dejar de vender…


Por el resto todo bien, qué no parece poco. Conozco personas cuyas empresas precisan personal en planta, sus fábricas son de esas que no pueden parar, y piden voluntarios de oficina. Imagino el silencio que habrá en sus casas. Son héroes. Imaginadlos, valorando su estado de salud, su edad, los hijos o los abuelos con los que comparten vida.


Este es el proverbio chino de hoy: “Si te caes siete veces, levántate ocho.

Un poco de esto ha salido al hablar con mi amigo Guillermo de los cambios próximos. Hablamos de lo que viene, y de como el “exponencial thinking”, la innovación transformacional en las organizaciones que aprenden, las grandes ideas que buscan realizar una evolución ambiciosa… no solo están en poder de los fuertes, de los Google, de los Facebook, de los que disrumpen industrias completas. Estas herramientas de cambio, de emprendimiento LEAN debieran ser democratizadas. Todos, los más pequeños, deben poder hacer uso de ellas. Cada cual en el entorno de vida que les toca.

Como revulsivo a la pesadilla, la medicina es pensar en grande. Océanos azules.


Esto nos ayudará a soñar más allá del horizonte de la tormenta.

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No temas ser lento, teme solo a detenerte #COVID19 #Día10

¡Ya queda poco para que florezcan!

Día 10. Cuando se lea esto ya será primavera. Según el Instituto Geográfico Nacional habrá sucedido exactamente a las 4:50, hora peninsular del viernes, con la mayoría de nosotros durmiendo. Otros muchos también, cada vez más, en los hospitales.

El país amanece con una enfermedad desbocada. Y el pico de la pandemia, dicen, lo tenemos aún por delante. Acabo de escuchar por la radio que se exigen medidas tales que permitan multiplicar las pruebas de contagio. Lo cierto es que Corea ha detenido la pandemia de esta manera, con evidencias, con KPIs que se demuestren valores extrapolables a toda la población y que sean actuables y no con medidas parciales, manipulables y autocontenidas.

Es el final de esta segunda semana de teletrabajo y vida 100% en la nube y el sabor es agridulce: es cierto y es una evidencia, somos capaces de continuar con nuestra actividad. Ayer por la tarde, por ejemplo, tuve una sesión virtual de mi asignatura de Creación de Empresas Digitales de la que soy profe. Quizás debamos reorientar la asignatura, pienso, quizás este año debamos hacer alguna especie de bootcamp con ideas para dar la vuelta a la situación usando las tecnologías exponenciales y los datos de nuestras aplicaciones.

Pero, a pesar de todo, es doloroso saber que nuestro país precisa de una acción física a muy corto plazo, es decir, de materiales y de pertrechos que tienen que ser fabricados cuanto antes.

Pero dice el proverbio chino de hoy: “No temas ser lento, teme solo a detenerte”.

Porque debemos mantener nuestro pensamiento lúcido y afilado. Nos va a tocar utilizarlo. Y en esta pesada lentitud, actuemos con rapidez. Tenemos que fluir.

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No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda #COVID19 #Día8

¡Mañana otearemos el horizonte con mejor humor!

Día 8. Día del Padre. Tengo a mi hijo cerca y a mi padre lejos (¡y sano!). Para muchas familias es un día complicado. Hoy confieso que estoy de bajón, pero no os preocupéis, sigo detrás del teclado. Contradictoriamente a lo que mi espíritu dice, fuera ha lucido un sol estupendo, un sol cuyos rayos atravesaban la ventana. Mi agenda es intratable, si bien debo decir que me libera pensar que intento hacer algo útil en esta secuencia infinita de conversaciones de trabajo. Dicen que lo peor de esta pandemia aún está por venir, como si estas palabras escondieran una terrible maldición, un mal hado, una horrible distopía de la cual no pudiéramos desuscribirnos, porque no existe el botón que diga “exit”.


Y me digo a mí mismo “No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda”. Este es el sabio proverbio chino que me releo hoy con intensidad.


También me llegan otras noticias más halagüeñas: ¿será el Favipiravir el remedio que buscamos?¿Aquel que persigue media humanidad con los ojos apretados?¿Será el comienzo del larguísimo hilo de seda?
Ojala.

Mañana otearemos el horizonte.

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Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa #COVID19 #día6

A nubes negras en el horizonte… ¡arrojo de héroe!

Día 6. Los mirlos se apoderan de nuestros parques y de nuestras antenas y llenan el silencio de la tarde. Los gorriones se hacen fuertes en las farolas y los balaustres. Los gatos los persiguen y fanfarronean sobre un universo donde los humanos han desaparecido. Siempre queda alguien: el ejercito que patrulla y multa a energúmenos. Y en este panorama todo puede ser online, todo, hasta el límite de lo que dé la red. Ya veo a mis compañeros de Soporte a las Operaciones, otros héroes de esta singular epopeya, en mil planes de contingencia para que nada se caiga. Uno de los activos más valiosos para mantener nuestra cordura de país, la fibra.


Hoy escucho tantos programas de radio que se realizan desde las casas, veo a Buenafuente que muda Late Motiv a su buhardilla. Quizás hasta haya que ir pensando mover las fábricas a la nube… ¿Dónde estamos? En cualquier parte… nuestro pensamiento vuela.


Por eso usaré el siguiente proverbio chino: “Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa”. En sentido figurado, aunque ahora, bajo un sentido físico aterrador, doloroso. Pragmático. Hay nubes negras en el horizonte. Habrá que aventarlas, pero antes, quiero decir, ahora, tenemos que realizar esta reconversión interior. ¿Dónde quedan esas preocupaciones de semanas pasadas?¿Qué tonterías ocupaban nuestros corazones? Ya empezamos a no recordarlas.


Muchos necesitan de nuestra ayuda y es momento de mantener el corazón sereno. Limpiar el polvo de las estanterías y redescubrir aquellos libros que dejamos olvidados en el camino…


Y bailar…

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¡Oh! corazón, corazón #DiceCordelia

Por mi desdicha no sé asomar mi corazón a la boca. (Cordelia en “el Rey Lear” de William Shakespeare)

¡Oh! corazón, corazón,
arrancado, ungido, trasteado, zaherido
vomitado, remendado por los tiempos;

Dijiste que estarías pero te fuiste
y me dejaste hueco
la sal que mantiene a raya a los zombis;

¡Oh! corazón, corazón
en el frío de mi niñez te hice espacio

corazón de corteza, de huracán domesticado
de león enfermo
a veces te dibujo con el dedo índice
ese mismo dedo que señala al firmamento
esa misma runa indescifrable que solemos olvidar por las aceras;

¡Oh! corazón, corazón,
abstruso, hosco, rancio, torvo
yérguete de tu inanición
o revienta

yérguete
porque reclamo un tiempo urgente,
reclamo tu llegada
no me importa que seas una puta Blitzkrieg
esa misma que se conoce por la venganza de la corneja;

revienta
porque no me importa
ni tan si quiera que seas
otro perro ardid
pero que seas,
corazón

uno que redima al turgente, confuso
miserable, enloquecido-torpe
viejo corazón
del rey Lear.

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What time is this? It is time for change!! #2051 #Democracia #30añosdelacaídadelmuro #Futureisoneforall

[Texto basado en los personajes de mi novela 2051]

Aquel 10 de noviembre de 2019 Gabriel votaría por primera vez, recién cumplida su mayoría de edad. Hubiera pasado inadvertido aquel momento de su vida si no fuera porque su amigo Benjamin no dejaba de darle mil y unas vueltas al asunto de las dichosas elecciones; también sería para él ésta su primera vez, aunque a diferencia del albino, Benjamin no había descubierto en aquel largo otoño las grandes capacidades del «Neural Engineering» ni los estudios universitarios que iniciara Gabriel junto a su otro amigo Samu; y Benjamin, sin muchas más alternativas que buscarse un curro mientras repetía las pruebas de acceso a la Universidad,  dejaba discurrir el año, y vivía conmocionado por los acontecimientos políticos.

 ―Mírate ―le espetaba Benjamin―, ¿esperas cambiar el mundo desde tu poltrona?

Gabriel le devolvía la mirada con intriga.

―Gabo, los laboratorios no harán mejor nuestra sociedad. Lo hará la acción.

Con aquel comentario Benjamin simulaba un sentir un tanto revolucionario, con aquel idealismo que siempre mantendría de por vida, que lo gestaría como activista, aunque en aquellos momentos estaba tocado adicionalmente por la fiebre adolescente del que mira el sistema y le incomodan sus viejos convencionalismos.

 Pero en algo estaba en lo cierto. Aquellos calores de la juventud no eran una pasajera pose en lo siguiente: Benjamin vivía una Europa donde la «Gran Recesión» de 2008 hacía que aquella generación de chavales albergasen un futuro peor al de sus padres. Sus abuelos habían sufrido la guerra civil o quizás hasta lucharon en la Guerra Mundial, y después todos expiaron el hambre y la reconstrucción lenta del país, de Europa. Habían visto al siglo XX, asesino, plagado de rencores, augur de libertades, avanzar y traer una promesa y una prosperidad parcialmente redimida. Se habían partido la vida todas aquellas gentes pensando que dejarían un futuro mejor a sus hijos. Y todo para nada. Ahora parecía a muchos que lo ganado se les desmoronaba.

―Por eso tenemos que salir a la calle ―le respondía Benjamin.

Gabo escuchaba con atención. Pero su corazón pertenecía a otra esfera, quizás a un hemisferio más próximo a lo abstracto. El veía su futuro en otros términos más analíticos.

―Tenemos que tomar las calles, amigo, y tenemos que ir… a votar.

Y lo repetía Benjamin una y otra vez, y barruntaba un nuevo siglo de descreimiento y de dolor. El pasaporte de entrada al siglo XXI.

―¿Cómo es posible que el 1% de los más ricos tenga más del 82% de la riqueza? ¿Sabes que los 8 más ricos tienen más dinero que la mitad de la población del mundo? ―le dijo Benjamin

Eran simplemente números, pensaba Gabriel, y en eso él se sentía fuerte. Pero eran valores significativos y se daba cuenta que no podían ser dejados a la merced de los acontecimientos.

Se lo contaron a Samuel para que se animase también a votar. Samuel  estaba leyendo un libro de historia y les explicó que había otra cifra que celebrar, siguiendo su habitual obsesión por las fechas y que por ella él quería festejar también la democracia:

―¿Sabéis lo que pasó hace 30 años? El muro de Berlín fue derribado.

Aquella fecha sería ajena para muchos postmillenial aunque no para estos porque Samuel se lo explicó aquel día: todas las fronteras producen injusticias y las diferencias son caldo de enfrentamientos y desigualdad. Aquel 9 de noviembre de 1989 se dio por concluida la guerra fría y un muro desapareció. Los habitantes de ambos lados de Berlín lo cruzaron y sellaron un gran pacto de libertad y de paz.

Aquella tarde los tres salieron a votar en comanda. Tenían ideas muy diferentes de como debiera organizarse su nuevo mundo… y muchas veces diríase que contrapuestas… pero por encima de todo estaban de acuerdo en que debían hacerlo unidos y propiciar así el cambio que trajera la prosperidad a su tiempo.

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El tiempo de las cerezas #esverano

   

Cuando el amor se contaba por los segundos que pasamos

desaparecidos,

esparcidos en la noche;

   

éramos dueños del tiempo,

del calor

del verano;

    

¿recuerdas el olor a menta

-aquel camino cuyo final

atisbamos-?

     

Allí crecían los cerezos.

   

Con perenne y machacante soniquete

retorna este pensamiento,

con tu voz,

   

fue la sal que curtía las entrañas,

y la pimienta que nos aviva

el dulce

sabor

de las cerezas.


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Yo vi la aguja de Notre Dame cayendo

Ella era

los mares de la América reunidos bajo todo su nombre

 

como los cerrillos nevados de los Andes

las arroyadas del Amazonas

la planicie Patagónica

y mucho más lejos;

  

Cuando yo llegué me dije

si la luz habría de detenerse

y si acaso sean las horas

tan siquiera para encender una hoguera

y llenar mi vacío con su eco

y sus besos

  

Ella era

el futuro y el pasado, pero era sobre todo un presente tan estrecho

ese que nadie sabría acertar a mirar a su través

salvo yo:

  

El de las saeteras que se utilizan para defenderse del que acecha

El de las celosías que custodian a las moritas de sus amantes

El de la aguja de Notre Dame

cayendo,

la que yo vi

  

Ella era

aquel fuego que se consumió

y las cenizas

que fue una tarde en París

en un motel que daba al Sena.

Fuente: ABC.es
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El #explorador de paraísos #buscandolafelicidad

Tengo que hacerles tres apreciaciones a los paraísos propios: la primera, solo sobreviven sin te los tragas, si esa burbuja donde  los imaginas se localiza en tu estómago y baja que te baja se asienta un poquito más abajo, en el intestino delgado y busca allí asiento. La segunda, han de achucharlos, tanto como haría la madre a su hijo pequeño. Háganlo a diario, porque los paraísos si no se exploran se nos morirán por inaniciones varias.Dicen de los paraísos muertos que son como los corazones ultrajados: pintan bien en los poemas pero son horribles para convivir con ellos a diario. De aquí me nace la tercera apreciación, escuchen. Sean generosos con sus paraísos enfermos, denlos tiempo, permitan que se enfaden con ustedes, que se alejen de sus vidas, que se vuelvan chicos o que sean destructivos, y quieran que no, antojadizos cuando lo que necesiten principalmente sean sus mimos. Y es que los paraísos se exploran a escondidas. Y solo es así como uno se acostumbra a ellos, se hace uno a su traje, y esta medida de nuestros sentimientos los hacer florecer; porque de lo contrario esto será como aquel gran amor, uno que hubo por momentos precisos irradiado soles y al que habrías dado un brazo por besarle, y sin embargo, falto de coraje no le dijiste nada, no diste el paso, y ahora le ves todos los días, y por causas diversas, os saludáis, y sentís ambos este grave silencio, pero hay una distancia cosmológica de paraíso que se murió y que procuráis evitar. En el estómago lo sabéis perfectamente pero es tarde para que haya un hueco donde fructifique este paraíso.

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