Corrido transtronterizo de J. y su #SpanishTexas bilocado #canciónparalaferiadellibrodeValladolid @AyuntamientoVLL

J. cantaba borrachuzo, con la sor bilocada (era María de Agreda) colgada a las espaldas:

Si me voy a Texas, dejad que antes me muera en los llanos de Castilla,
dejad que mis ojos azules descansen en los palmitos de Urueña,
dejad que mi corazón se parta o se divida, o se multiplique mesetariamente,
dejad que sea un embajador de la España transoceánica.

Y si me voy a Texas,
quiero aterrizar en Houston o en San Antonio,
quiero abrazar a mis hermanos y si queda todavía tiempo,
visitar los cielos limpios de Corpus Christi para dejarme morir ,
si no agusto, liberado,
que tanto dolor ya no me espanta
que no puedo dormir de noche separado por su amor.

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#SpanishTexas se va de farra a la #feriadelibroValladolid @AyuntamientoVLL día 18 por la tarde

El día que J. aceptó ser detective delegaría su destino al designio del sol y sombra. Relegó sus sueños al rincón pútrido de las esquinas que nunca barreremos, con sus arañas depredadoras, sus cucarachas macilentas y todos estos bichos que odiamos y amamos en nuestra casa… pero que estorban.
Aunque J. era mucho más que todo eso, y si bien mirado era un tontorrón, un obseso perseguidor de mujeres (en la distancia), un vil pajillero que había trabajado intensamente para arruinar su vida. Y en la relación anterior de adjetivos debo incorporar lo siguiente: era también un vago.
Con todo lo anterior, digo, que no debamos esperar mucho de él. Al menos esto me contaron. Y cuando la editora me llamó y me dijo que un bufete de la Gran Vía me estaba pagado un guardaespaldas, al principio tuve miedo y luego sorpresa y luego cuando lo vi me indigné y pensé que mala suerte tenía, y que «este tío es un cerdo pero que muy cerdo».
Y J. estaba allí, como un pánfilo, en la caseta, mirando qué sé yo. Vestía todo de negro si bien a fuerza de lavadas la camisa se desteñía. Estaba sentado en una silla, en la jodida silla donde iba a estar sentado yo firmando minutos después. Le sonreí y me presenté. Ni me prestó atención, miraba las colecciones de cine, o quizás fuera una novela de Thomas Mann y luego supe que tan solo leía a Jim Thompson, a lo sumo poemas sueltos de Panero. Luchaba de esta forma, leyendo a los grandes fornicadores, por sobrevivir, y salvar, algo de sí mismo, lo que fuera.
Luego tomó mi Spanish Texas de la mano, leyó su contraportada, abrió una hoja cualquiera y después de releerla me preguntó que por qué querían matarme. Por suerte subieron en aquel momento la persiana de la caseta, y la larguísima cola me obligó a carraspear con fuerza a J. exigiendo abandonara aquel sitio, pues era mi lugar. Finalmente le aparté de un codazo y no pude sino ponerme a firmar. Él se quedó a mi lado custodiándome, con la mano metida en el bolso, en lo que parecía era la pipa. Misteriosamente nadie preguntaba por él. Mis lectores se aproximaban, esperaban su turno y charlábamos, siempre ignorándole. He pensado después si fuera una alucinación de mi memoria.
Hoy me volvió a llamar el editor y me dijo no sé que de Valladolid. Algo del 18, por la tarde, Plaza Mayor, en la gran Feria del Libro de la ciudad. Allí estaré, por supuesto. Y claro, está, a mi lado tendré a este detective bilocado, el tal J.
¡Dios le parta un rayo!

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#SpanishTexas #FeriaDelLibro de Madrid. Retiro. 4 de Junio, Sábado, de 11 a 13 horas, caseta 42, LATORRE LITERARIA

J. ensoñaba con los corridos mexicanos, aunque no menos con los pasodobles de Estrellita Castro. Entre lo ambiguo, lo blanco y negro, lo despechado y lo trasatlántico, J. y Estrellita compartían bilocadamente su piso de Vallecas en una especie de «melee» sincopada. Y se cruzaban los lloros y cantos de la coplista con los pensamientos de J., o quizás fueran los de la Jurado, la Piquer o la de cualquiera de las turgentes divas que convivían también en su mente y que no paraba de escuchar. Apenas abría los ojos con aquellos coros, estos se le colaban insidiosos, y como dardos oxidados le recordaban sus trabajos y menesteres detectivescos: que no era un despertar, era un sobresalir un palmito del coloque perenne del el sol y sombra amodorrador.
Estrellita había dicho que «las madres nunca abandonan a sus hijos». Aquello producía unas lágrimas horrorosas en nuestro detective, una suerte de amalgama de vida (la suya) y de abandono, aquella vida que había sido arrojada por la pila del lavabo, y cuesta abajo se le empujaba atragantándose porque que no le dejaba respirar… salvo quizás si medraba por las noches en busca del recogimiento, reposando en bustos y caderas desconocidas y por los clubes de alterne.
Aquella mañana recibió el insistente recado del bufete. Era una reconfirmación. Debiera irse preparando: en una semana, aquel sábado, entre las 11 y las 13 horas, debiera ser guardián y custodio apolíneo de aquel escritorzuelo, ese tal Félix, en La Feria del Libro de Madrid, caseta 42, LATORRE LITERAIA. Aquella Spanish Texas le estaba fastidiando bastante, pues ni siquiera había llegado el día y ya le reclamaban su atención.
Y le habían enviado un perfil disciplinario del gachó. Su mentón prominente le recordaba al de Lenin. ¿No sería la advocación del revolucionario?¿No sería un retorcido retorno a la civilización europea del finado? Se quedó muy preocupado y empezó a pasar las hojas del libro intentado comprender… ¿quién sino, alguien fuera de sus cabales, escribiría semejante dislate sobre la imaginería y la frontera americana? ¿A quiénes salvo a depravados o tartufos habría de interesar?¿Qué fábula debieran incendiar las hojas para precisar el escritor de protección personal?
La sombra de la tal Estrellita se le apareció de nuevo, si bien aquella vez, parecía transformada e iba cubierta de un intenso manto azulón. Sus ojos inmensos le sonrieron, dijo algo en inglés que no supo entender, y hasta pudo parecer que le lanzaba un beso al aire.
―¡Al menos esta mujer creo que me ama!
Y se arrojó a la cama, entre borrachuzo o seminconsciente, con el dichoso Spanish Texas abierto por la portada y su toro de Osborne, pinchándole con sus astas, casi acechando las ingles.

 

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Firma de #SpanishTexas en la Feria del Libro de Madrid. Retiro. Día 4, Sábado, de 11 a 13 horas, caseta 42, LATORRE LITERARIA

J. tenía por costumbre pasearse entre las callejuelas del centro de Madrid. En realidad se dedicaba a la caza furtiva de infidelidades o a cualquiera de los embustes de malandrín que buenamente le encargaba el bufete donde trabajaba. Perseguía así a las parejitas abrazadas o sobándose, apoyadas contra los portalones de la Gran Vía. Pronto aprendió que era más fácil usar el móvil para retratar aquellos tímidos momentos y fue que abandonó su vieja cámara de carrete. Por desgracia todo fue a peor, cuando mezclaba e intercambiaba los rostros de sus perseguidos, y fue que inventaría una señera epopeya de conspiración e infidelidades barajadas y ficticias, mezclando sin orden ni sentido los retratos de las parejas que espiaba. En suma, fue todo un lío.
Finalmente el bufete le avisó para que detuviera sus casos, y lo más importante, que no siguiera con aquel modus operandi. Tenían una riada de quejas. Y J., en su descargo, les habló de aquellas profundas ensoñaciones que lo dominaban (en realidad, cuajadas melopeas y bilocaciones del alma) y él mismo les sugirió que debería hacer algo mucho más simple, lerdo, y por supuesto, sin salsa ni valor. Lo decía mientras meneaba, casi desarmado, el sol y sombra frente a las narices de su contacto en el bufete.
―¿Entonces quieres ser guardia jurado?
―¡joder, por supuesto!¡Eso es!
―Mira, tenemos un trabajo bastante interesante en dos semanas: un tipejo insulso y ridículo a quien debes custodiar
―¿Un tío importante?
―¡Para nada! Un tipejo calvo a quien la embajada nos ha pedido explícitamente le protejamos
―¡Mmmm! ―se rascó la barriga y eructó― ¿Droga?¡Tráfico internacional de armas!
―…Peor aún… su último libro… Spanish Texas. Ha escrito en él algo que debe hacer cabreado a … a algún pez gordo… de Texas o de Nuevo México… no lo tenemos muy claro… el caso es que firma su novela en la Feria del Libro de Madrid, este 4 de Junio de 11 a 13 horas, en la caseta 42 de LATORRE LITERARIA, y creemos que pudiera ser un escándalo si el supuesto interfecto cabreado se presentase… y te necesitamos para que estés allí, y nos eches una mano protegiéndole… el novelista se llama Félix Hernández de Rojas, apunta.
J. tosió y casi se atraganta del susto. Aquel nombre le venía a la memoria y no sabía de qué. Eso de Texas le recordaba a los corridos, a la frontera, a los búfalos o a los toros, que siempre se liaba con todo esto y cosas así… ese Félix debía ser un pelanas de cuidado. Y ciertamente de cierto famoseo, puesto que J. solo entendía de malas novelas negras o de filosofía de tascas.
―Te llevará apenas un par de horas. Puede que haya jaleo, así que no olvides lo que tú ya sabes ―y señaló, guiñando el ojo, un bulto bajo el sobaco de la chaqueta, y lo que creyó que debiera ser su herramienta de detective… pero que no era sino un gurruño del último Marca, que siempre le servía para acompañar sus insípidas esperas.
J. estaba feliz. Era primavera avanzada. Tenía una excusa para volver al Retiro, apostarse en aquella caseta y esperar a que el escritorcillo terminase de firmar los ejemplares de ese Spanish Texas. Y mientras, contaría los culos al menearse. ¡Ah!, ¡qué ocasión más propicia, entonces, para echar una siestecilla! y allí, recostado al solecito, viajar a todos aquellos mundos transoceánicos, con aquellas aventuras donde él cambiaría el discurrir de la Historia, si es que la Historia tuviera un discurrir pero también un incierto destino por ser mutado.

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#Gigante #Gigant #JamesDeanAniversario #SpanishTexas

Él pensó: “esto, precisamente esto será solo mío. Tierra, erial, desierto… pero todo mío”.

Con su horizonte, su vallado, su desolación. Para ser gigante siempre hubo un tiempo donde tuvimos que roturar de la nada, delimitar, ser pionero y nacer. Así fueron los páramos de Castilla o las solanas de Texas y sus gentes de fronteras.

…Lo que fuera cedido al héroe… se le entregó con la voluntad férrea del crecimiento.

 

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#Gracias #amigos #SpanishTexas @casadellibro #Peridis #EdicionesAzimut

Ha discurrido una semana desde el 24 de Septiembre y la presentación de Spanish Texas, editado por Ediciones Azimut en la Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid. Aparentemente todo sigue igual ahí fuera, quiero decir en mi trabajo y esas cosas del día a día y sus trajines. Pero no así en los corazones de mis amigos donde el toro de mi Spanish Texas ya campa.

Fue emocionante escuchar las bellas palabras de Peridis, al que ya puedo dirigirme sin ambages como mi Padrino. Diría por momentos que todo fue un sueño y que nunca sucedió, que fue también un trasunto bilocado del J. éste de mi novela… aunque la inmensa emoción de todos los que estábamos allí me devuelve a la realidad y a la tangibilidad de lo sucedido…, y son las firmas y la gente que esta semana se interesa constantemente y que me está comprando el libro y que ahora me lee y lo disfruta.

Me siento inmensamente feliz. De mi interior escarbé estos pedazos que ahora se llaman Spanish Texas y que comparto con vosotros.

Y solo tengo una palabra: gracias.

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Presentación de #SpanishTexas en #CasadelLibro de Gran Vía de Madrid #24deSeptiembre #19horas

Llegó el momento y se alza el telón. Mi Spanish Texas comienza su delirante andadura por librerías, cual Quijote nombrado Caballero Andante, perseguidor de embrujos y deshacedor de entuertos. Y mi detective J. se despereza y nos enredará con sus sueños y embustes bilocados.

Por eso quisiera invitaros, amigos, este próximo Jueves, 24 de Septiembre, a las 19 horas, a la presentación de este Spanish Texas en la Casa del Libro de la Calle Gran Vía, 29, Madrid.

Contaremos con la compañía de mi editor, Francisco Javier Rodríguez Barranco, de Ediciones Azimut pero a resaltar la presencia y palabras del genial Peridis, con quien tengo el placer de compartir el gusto por la literatura y que de esta forma apadrina mi aventura.

Os garantizo una tarde emocionante y emocionada.

¡Espero vuestra compañía!

PD. ¡El libro ya se encuentra a la venta en Casa del Libro online!

Spanish Texas

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