El preso número 9 #sobrelaeternidad #JoanBaez

Si recordará que fue lo primero que escuché siendo niño ahora lo tengo bien claro: fue esto. Es como un puñal en mi cerebro, machihembrado en el alma de un pequeño de menos de tres años en un reproductor de bobina donde mi padre grabó la canción. Es mi recuerdo la voz de Joan Baez, que aún me conmueve. Pero no entendí hasta bien pasado los años el horror del destino que encierra su letra y su historia, como si del nacimiento (el mío) a la muerte (la del preso), y la posterior eternidad (la de todos), mi recuerdo de Joan fuese guía y camino necesario.

 

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La avaricia rompió el saco. Reguero de dichos y contradichos de urgencia…

  1. Ante el vicio de pedir se demuestra la capacidad de apostar.
  2. Dime por qué presumes y te diré qué es lo que mereces.
  3. La muerte abastece lo que la vida favorece.
  4. Sancho, los piojos que entretienes hacen de tus huesos su saco.
  5. La vida es breve porque la verdad tiene esquinas.
  6. Es lo que no tenemos lo que nos invita.
  7. Tuvimos la razón mas ahora no recuerdo dónde ni cuándo.
  8. Es de sabios sentarse. Los tontos se apresuran sin otra.
  9. Te miro al fondo de los ojos… ¿te dije cuánto os quiero?
  10. Granada en mano, los tiempos se equivocan.
  11. A dinero guardado, billetero con veneno.
  12. No soy Dios… pero ¡ah!, cuánto sufro si me equivoco.
  13. A veces la avaricia rompe el saco: Por eso siempre quedan los amigos.

Qué disfruten de ellos…

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La #valentía de los tiempos que #avanzan

Es la #valentía de los padres que no sabrán cómo será el #tiempo venidero. De las madres solas y divorciadas, que no saben a que hora llegarán a casa. De los abuelos que limpian las esquinas de los pisos con sus nietos, mientras esperan.

De los que se levantan tan pronto que ayudarán a construir los muros de las nuevas ciudades. La valentía de los que se acuestan los últimos y luego recogen sus cuerpos para descansar un poco.

La valentía del que le tiembla la voz, y dice: sí, puedo porque quiero. Del que va a caerse pero ya no le importa nada.

Es la valentía del que traza su destino en una servilleta y la lleva ahora consigo.

Del que perdió todo y siguió pese todo adelante. Del que ganó un sueño y de esta sopa construyó su camino.

Es la valentía del que rechazó la medida del enchufismo, del tramposeo, y  que supo que su tiempo era tiempo de siembra, y que sería tan distinto como lo son el cielo y la tierra.

Invoco la valentía de los ignorados, de los suman con su arena de playa, de los que realmente hacen países, aquellos que saben guardar la cola del paro, que se dan con generosidad a sus familias, y son humo y necesidad, todo a la vez.

Las crisis no los conoce porque deben entonces hacerse cargo del timón, y en sus espaldas está descrito nuestro futuro. Hacen y crean negocios, o los mueven o los trabajan, y no saben de la riqueza salvo por este camino conquistado.

Su valentía será la voluntad para arrojar la hipocresía que nos gobierna y abrirnos paso en los tiempos que avanzan.

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>La ley de Gresham

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Gerham más o menos dijo: En cualquier proceso de intercambio “bad coinage drives out good”, o sea, la mala moneda expulsa (de la circulación) a la buena. Si hay monedas de oro y de plata de similar valor “facial”, nos quedamos siempre (acumulamos) con la que consideramos mejor (la de oro) mientras que utilizamos la de plata para los intercambios. Esto es aplicable también a los contenidos. En un lugar con malos contenidos nadie querrá aportar otros buenos, pues se devaluarían. Los malos escritores expulsan a los buenos del mercado.

¿O no?

Idea ha sido tomada de “Infoxicación: buscando un orden en la información”, libro de Alfons Cornella.

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