La ciudad en las nubes #Democracyistheanswer

Existió una vez una ciudad en las nubes. Nevada por sus cimas, sus torreones medievales ahora derrengados, sus escaleras de peldaños rotos, de paredes enmohecidas, de vientos que cuarteaban sus lienzos arruinados, de soles arremetidos entre sus plazas huecas de palabras, de almenas despeñadas en el firmamento azul y prístino.
Existió un país sin nombre, un país sin destino, un país sin habitantes, un país vacío. El reino del tiempo se lo llevó todo; tan solo sobrevivió una soledad de ciudad en las nubes, donde aquellos que la buscaban y la visitaban entumecían sus corazones y morían de odio. Fue la princesa de pies de barro, el guerrero del antifaz dorado, el gigante de ojos doloridos, todos los mitos que una vez fueron su orgullo los que luego la envenenaron y la desahuciaron.
Existió una vez una ciudad en los cielos que fue tiempo atrás dichosa. Orgullosa de su poderío militar, de la diligencia de sus artesanos, del emporio de sus naves colonizando.
Y sucedió que los monarcas cometieron un gran pecado: no el de la avaricia, no el del orgullo ni la crueldad ni cualquier otro vicio que quisiéramos entrever. No fue la bajeza ni la ruindad de sus sueños… no.
No comprendieron que los tiempos se pasan y lo que hoy que se aplaude mañana será silencio extremo. Y fueron arrogantes y suspicaces y no supieron ver en el bien de su pueblo la máxima garantía para la Democracia.
Se parapetaron en sus palabras.

Ciudad en las nubes

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Walls a la #DeclaraciónUniversaldelosDerechosHumanos

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Nos encanta enarbolar banderas.
Esas banderitas que llevamos atadas a nuestra camisa.
Nos enorgullece trincharnos las manos y sentirnos
bien diferentes.
Y construir muros,

esas divisiones asimétricas
estudiadas hasta lo más profundo con pírrico detalle:
Lo llamaron trincheras, para balearnos,
lo llamaron también países,
se nos ocurre que las fronteras ejercen un control absoluto.

Soy más que tú,
dicen,
porque soy demócrata y blablablá,
y mi bandera es linda, y hagamos una votación más para separarnos de tu hermano.

Pero a lo mejor, y esto no dicen, no dicen que todo eso son Walls.
Achican la mente y cercenan corazones.
Las Walls son la muralla medieval que impedía entraran los invasores y
que salieran los pobladores a los campos libres.

Reclusos de sus ideas,
miraban a través de las almenas del amo:
lanzaban las piedras
y escupían las ideas heréticas-hechiceras
las puñeteras ideas de los de fuera.

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Last Border #Fronteras #Democraciaalgoritmica #Identidad

He sido elegido para cruzar la frontera, llamado para ser el último gran vaquero que la traspase. Soy el postrero Ulises y tal vez sea el primero que retorne al lugar de los antiguos hombres para cumplir allí la Misión. Detrás de aquella colina no hay nada, no resta nada pues lo que exista será todo un mundo inexplorado. Y si miras al infinito… la gris planicie que se extiende hasta un sinfín de pedregal… pues será todo eso para mí y para mi Misión… el retornado explorador… y únicamente tengo que pulsar aquel botón, el que deshabilitaba la gran cúpula limitante, aquella cúpula de cristal que nos separa de ellos,… pulsar y cruzarla.
De nuestro mundo conocido habían desaparecido finalmente las fronteras. Los países eran los obsoletos conceptos del siglo XXI. Los países y las naciones que nos diezmaron y nos consumieron. Los que nos hicieron egoístas, vacíos y testarudos. Los que fueron la ocupación de los hombres, orgullosos y tontorrones, los que nos engañaron para que les votásemos. Los que explicaban que había que sentir las banderas y los signos en el corazón como enseña. Los países tenían visados y aduanas y refugiados que esperaban fuera de nuestras naciones absurdas o que se ahogaban en mares revueltos.
Pero hoy todo eso ha desaparecido y ya no queda nada que nos desuna, y la humanidad está por fin toda a salvo. Somos uno. Pero detrás de aquella colina todavía persiste la vieja humanidad. Lo llaman last border, y del otro lado, los que nos abandonaron tras la última revuelta, los mal llamados colonos, siguen aguardándonos con su esperanza de la infinita diferencia, la identidad, la fatal inquina de la desigualdad. Ellos se fueron cuando llegamos al gran pacto porque decían que no teníamos cabida en sus ideales. Nosotros aquí hemos cambiado: ahora nos autoorganizamos con eficiencia y las máquinas nos acompañan, usamos reglas auto-democráticas, usamos algoritmos y contratos para alcanzar la igualdad y la verdad, y las matemáticas, la lógica y la razón nos gobiernan y nos unen. Tú no eres de ninguna parte y lo eres de todas a un mismo tiempo.
Allá quién sabe cómo todavía sobreviven. Dicen que usan el viejo modelo de la polis ateniense, de la diminuta polis enfrentada a sus vecinos, aquella palabra, democracia, a la que todos se asieron para conculcar el bien común. Hablan de un mundo de pasiones donde se votaba cuando un grupo te convencía utilizando los ideales, cuando éramos una marioneta de sus voces y de sus mentiras. Cuando pertenecías a un grupo y aquel pegamento emocional te impedía pensar como el contrario. Cuando nadie contrataba ni validaba un modelo de gestión sino que se adherían infantilmente a una promesa sin garantías ni calidad o compromiso de respuesta.
Tendré que cruzar la frontera para verlo con mis ojos.
Dicen que es como un viaje al pasado. Y en el pasado uno era un mar de emociones, y los que por entonces administraban el interés público, los llamaban políticos, ¿recuerdas?, trasgredían la historia, la memoria y la semántica de las palabras por conseguir… el poder. Todo era retorcido, gastado, manido, parcialista. Ahora que lo recuerdo, todo tenía un motivo simple,… y era el dinero, ¿verdad? Hubo una época donde delegamos nuestra gestión de lo común y la administración de la “Res Publica” a los humanos. La confianza era la moneda intangible que lo pagaba. Donde la pugna se libraba más cerca de la publicidad y de la manipulación. Convencer era confundir. Y lo difícil no era conseguir el poder en aquellos gobiernos, lo difícil era abandonarlo, dejar de lados las prevendas, las ventajas, los vehículos oficiales. Y Cesar tuvo que ser asesinado por su hijo, y los hermanos mordían por mantener la corona dorada y las promesas se volvían azucarillos cuando tocaba cumplirlas a los poderosos. Y lo fácil que era convencer a una masa, a una multitud para que enfrentara a otra… y lo complejo que era ponernos todos de acuerdo.
Yo soy un cowboy que cruza este last border. Tras ella sobrevive una humanidad que usa de la relatividad para crear el enfrentamiento y que usa del orgullo y de la identidad como bandera. La humanidad que busca la diferencia para arrojarla a la cara, para trazar fronteras.
Soy el último cowboy y espero que la debilidad no haga temblar mi caballo. Y es que aquella humanidad es un monstruo peligroso. He sido elegido para portar un mensaje de piedad. Quizás pueda hacerlos ver la fragilidad de su ficción, de su fantasía. Quizás comprendan que nuestra enseñanza de igualdad precise de la última lección aprendida: y queremos que nuestra última frontera, este last border desaparezca, queremos trazar el gran puente que cruce sobre el pedregal, sobre la colina y ser todos al fin hermanos.
Esta es la Misión. Llevo en señal de amistad la entrega de esta última frontera, la que sabemos nos protege de su locura. Porque somos el hombre nuevo, el que supo crecer, el que supo como deshacerse del odio.
Pienso que quizás muramos al desvanecer nuestra protección. Que quizás traiga con mi vuelta el peor de los venenos, y está frontera derribada sea la puerta abierta a otras miles nuevas. Aunque nada de eso ya importa…
O quizás ya no quede nadie con vida al otro lado y quizás hayan muerto enrabietados. Sean lo que siempre quisieron ser y así se convirtieron, finalmente, en un desierto estéril.

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El gran mamporrero de la España cañí y la #Posverdad #Post-truth #AlgorithmicPolitics

Lo llamaron posverdad pues sonaba pijo y culto, más respetaba cierta mesura y bajo mi antojo lo convertía en un concepto lisonjero y justificable. Luego invocaban a pensadores abstrusos, occidentales en su mayoría, de esos que viven ojipláticos en los campus de Oxford o de La Sorbona, estrujando la realidad liquida (que luego me enteré que no mojaba ni na) y por eso nos dimos cuenta de que teníamos por delante nuestra última oportunidad. ¡Eaa! ¿Y qué sucede cuando le das a quien te quiere escuchar exactamente y exclusivamente lo que quieren oír de ti! ¡Tienes un triunfo en las próximas selecciones!
De las estadísticas aprendimos que las cosas suceden pero que no nos importa su porqué ni la causalidad de los acontecimientos. Yo de esto no entiendo ni pá aunque las universidades están llenas de geniecillos. Por eso me colé y rebusqué hasta encontrar un Data-Think-Lab y les plantee el reto: construyamos la neo-ideología que arrase, la que disponga de los mejores predictores algorítmicos. Se sonrieron y hablaron entre ellos hasta el que se había erigido de portavoz me chistó e impuso sus condiciones:
―¿Pero que sea una qué mole!
No sabía que contestar. Allí mismo recluté al equipo a completo.
Había llegado un momento que uno dudaba de todo. Antes recuerdo lo fácil que era nuestra profesión: que si Marx, que ni el Liberalismo o la Socialdemocracia. Existía un argumentario de enfrentismo y división, eso era todo lo que había que construir. Pero se nos cayó el telón de acero y fracasó la posmodernidad y uno se sentía vivir en una noria entre la izquierda gerontocrática y la derecha proletaria; todos los caminos, ¡todos!, los heréticos o los falsados inclusive, habían sido recorridos y estaban ocluidos.
A los viejos líderes del partido les quedaban tres telediarios y apostillaban en sus discursos con las viejas hazañas, esos grandes momentos donde esquivaban a los grises y promulgaban libertad y sexo a grito pelado y pasquín en mano. Ahora entre solomillo y botella de vino resoplaban y decían que nosotros, los más jóvenes, lo tuvimos todo gracias a ellos y que nunca habíamos luchado por conseguir nuestra prosperidad. Que éramos unos desleales con aquellos ideales por los que tantos habían muerto y a los que dábamos la espalda. Luego tosían y trataban de no atragantarse con el hueso de la taba. No era cuestión de terminar en urgencias por cualquier sarao.
En resumidas cuentas: yo no era tan viejo como para permitirme el lujo de sobarme y dejar que los canticos de tiempos pasados acunasen mi retiro, ni tan joven como para clamar por la inexistencia de las estructuras político-sociales, pues también era tarde para que me dejara greñas y decidiera un camino sin un destino en concreto. Y aquí me tenéis, un político con hipoteca y compromisos de partido y presupuesto y resultados y qué sé yo más por… joder, todos nos miran y no paran de pedirnos, una cosa cualquiera y la contraria, ¡todas al mismo tiempo!, que si renta básica y despido libre, que si subvenciones a la pesca y a la vez protección a los caladeros por cuestiones ecológicas, que si aranceles comerciales a la par de un impulso del comercio interoceánico… la mayoría de las ocasiones no entendía nada de nada y echaba de menos aquellos ideales prósperos y señeros; maoísmo, sionismo, nacionalcatolicismo, qué se yo, caminos sencillos por recorrer y declamar a la especie humana: ¡todos pa’ya!
Les prometo que ser político en el s. XXI es complicado. La gente no es tonta y nos ve con facilidad el cartón o el plumero, y tenemos que ingeniarnos mil argucias para evitar ir al grano, para explicarles que tenemos poco dinero (y cada vez menos) y que básicamente nos pasamos el día en ardua contradicción y deslealtad.
De aquí que haya pensado en los números. Nunca me gustaron especialmente y sin embargo me echo en sus brazos como el vejestorio sobre la amante furibunda. Veo a estos chavales míos dale que te pego con los filtros Bayesianos (sean lo que sean), las redes neuronales (donde quiera estén entre las carpetas de sus portátiles) y cuando me llaman y me explican y me susurran que este tema la peta, yo me deshago en halagos. Luego contratamos a youtubers, a trenders, y aprendo de viralidad lo que no está escrito. Lo llamamos el funnel-ideológico. Solo hay que determinar la mayor preocupación de nuestro segmento de electorado y la respuesta razonable maximizada, descubrir a tu audiencia, clusterizarla y… en fin, mil palabros de los neopolíticos, tecnicismos de salón que no pienso descubrir aquí.
Lo llamáis posverdad si bien estáis equivocados. Esto es puñetera algorítmica. Toda palabra que pronuncio tiene su perfilado, toda promesa su público medido, toda falsedad su contraverdad comprobada. Nada importa salvo la tasa de adscripción y la recurrencia del votante. Uno dice lo que se quiera oir y la realidad viene… después y nos corrige. ¿pero quién tiene huevos para enfrentarse con la señorona realidad?¿Acaso no visita todos los días nuestras casas para poner el orden histórico y dadnos lo que nos quitaron por justicia y si ella y también lo contrario!
¡Pues riamos, gocemos hasta entonces, juguemos a ser ídolos de paja, practiquemos la algopolitics a destajo!

 

Cortesía de http://tren-digital.cl/democraciadigital/

 

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Girl From the North Country #Dylan #Morethan anovelprizeinliterature

Si viajas al Norte
aquel Norte donde los vientos golpean con fuerza
recuérdame a la que vivió allí,
aquella,
porque hace mucho tiempo que fue mi gran amor.

Si vas en los días de tormenta
cuando los ríos se hielan y el verano termina
mira, por favor, si ella aún conserva su cálido abrigo,
aquel,
el que la protegía de los vientos que aúllan.

Y mira, por favor, si aún su cabello le cuelga
y si se enrolla y le serpentea por el pecho.
Míralo,hazlo por mi,
si aún es,
aquel,
tan largo
porque es así como siempre la he recordado.

Yo me pregunto si aún le restan recuerdos míos,
muchas veces imploré por esto
en la oscuridad negra de la noche:
imploré por
ellos
en el fragor fulgente de la mañana.

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No Man is an Island #JohnDonne #EuropeisBritain #BritainisEurope @PJHarveyUK

No man is an island entire of itself; every man is a piece of the continent, a part of the main; if a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as if a promontory were, as well as any manner of thy friends or of thine own were; any man’s death diminishes me, because I am involved in mankind. And therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee.

 

Ningún hombre es una isla por si mismo, cada hombre es un pedazo de continente, una parte de todo. Si el mar arrastrara un pedazo, Europa sería siempre menos. Exactamente como si arrastrara un promontorio o arrastrara la casa de tu amigo o también tu propia casa. La muerte de cualquier hombre me participa, por que formo parte de la humanidad. Por eso, no preguntes por quien doblan las campanas; Lo hacen por ti.

 

 

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#Macbeth y #Gandhi: dos #arquetipos de #poder

Las batallas no son batallas sin reyes vaticinados ni la sangre de sus caballeros fieles esparcida por los campos. Así las brujas conjuraron al tirano: «No serás muerto por espada del nacido de una mujer». Entonces Macbeth sonrió.

A lo que Gandhi le respondería, varios siglos después al contrapié: «Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas.». Entre estos discursos media la humanidad y su visión de poder que progresa o se abisma, nadie puede decirnos exactamente cómo.

 

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¡Orgullo por @AunCLICdelasTIC! y ¡gracias @Autelsi! #Megustahablardelodigital

Amo a Cervantes, a Kakfa, Celaya y Cela. Amo a Shakespeare. Es el hecho de la literatura, la palabra, que transformará las conciencias y lo humano, lo que me mueve a esforzarme día a día en el oficio de contar las historias de una manera más rica e intensa. Y sin embargo… me muero también por la tecnología, por el viento de una sociedad y un instante único, la cuarta revolución, la Digital: El ahora mismo.

Tengo la inmensa fortuna de participar con mis palabras en “A un clic de las TIC”, donde estamos realizando una labor de divulgación del momento digital de primera línea.

¡Orgullo! ¡Y gracias @Autelsi por el premio a mejor divulgación y difusión TIC 2016!

http://aunclicdelastic.blogthinkbig.com/a-un-clic-de-las-tic-premiado-por-su-labor-de-divulgacion-y-difusion-de-las-tic/

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¿De qué frontera serás tú? #RacismomigratorioenEuropa #Help

Soy sirio-mexicano / y yo marroquí y también soy colombiano /

pero le da lo mismo a tu cinismo

cuando los brazos de mis hijos son esclavos /

 

Soy mujer de cuerpos re-vendidos /

Soy niño de sueño ennegrecido /

Hoy te entrego el alma,

tú me ofreces estas armas:

Si valgo mi peso en carne /

No me convides a tu fiesta del hambre.

 

Y si tienes moral y tienes dinero y tienes coche

¡qué gran esmero! /

 

Soy español negro / pero soy chino del Perú

Y si tengo piel de oliva

¿de qué frontera serás tú?


 

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