What time is this? It is time for change!! #2051 #Democracia #30añosdelacaídadelmuro #Futureisoneforall

[Texto basado en los personajes de mi novela 2051]

Aquel 10 de noviembre de 2019 Gabriel votaría por primera vez, recién cumplida su mayoría de edad. Hubiera pasado inadvertido aquel momento de su vida si no fuera porque su amigo Benjamin no dejaba de darle mil y unas vueltas al asunto de las dichosas elecciones; también sería para él ésta su primera vez, aunque a diferencia del albino, Benjamin no había descubierto en aquel largo otoño las grandes capacidades del «Neural Engineering» ni los estudios universitarios que iniciara Gabriel junto a su otro amigo Samu; y Benjamin, sin muchas más alternativas que buscarse un curro mientras repetía las pruebas de acceso a la Universidad,  dejaba discurrir el año, y vivía conmocionado por los acontecimientos políticos.

 ―Mírate ―le espetaba Benjamin―, ¿esperas cambiar el mundo desde tu poltrona?

Gabriel le devolvía la mirada con intriga.

―Gabo, los laboratorios no harán mejor nuestra sociedad. Lo hará la acción.

Con aquel comentario Benjamin simulaba un sentir un tanto revolucionario, con aquel idealismo que siempre mantendría de por vida, que lo gestaría como activista, aunque en aquellos momentos estaba tocado adicionalmente por la fiebre adolescente del que mira el sistema y le incomodan sus viejos convencionalismos.

 Pero en algo estaba en lo cierto. Aquellos calores de la juventud no eran una pasajera pose en lo siguiente: Benjamin vivía una Europa donde la «Gran Recesión» de 2008 hacía que aquella generación de chavales albergasen un futuro peor al de sus padres. Sus abuelos habían sufrido la guerra civil o quizás hasta lucharon en la Guerra Mundial, y después todos expiaron el hambre y la reconstrucción lenta del país, de Europa. Habían visto al siglo XX, asesino, plagado de rencores, augur de libertades, avanzar y traer una promesa y una prosperidad parcialmente redimida. Se habían partido la vida todas aquellas gentes pensando que dejarían un futuro mejor a sus hijos. Y todo para nada. Ahora parecía a muchos que lo ganado se les desmoronaba.

―Por eso tenemos que salir a la calle ―le respondía Benjamin.

Gabo escuchaba con atención. Pero su corazón pertenecía a otra esfera, quizás a un hemisferio más próximo a lo abstracto. El veía su futuro en otros términos más analíticos.

―Tenemos que tomar las calles, amigo, y tenemos que ir… a votar.

Y lo repetía Benjamin una y otra vez, y barruntaba un nuevo siglo de descreimiento y de dolor. El pasaporte de entrada al siglo XXI.

―¿Cómo es posible que el 1% de los más ricos tenga más del 82% de la riqueza? ¿Sabes que los 8 más ricos tienen más dinero que la mitad de la población del mundo? ―le dijo Benjamin

Eran simplemente números, pensaba Gabriel, y en eso él se sentía fuerte. Pero eran valores significativos y se daba cuenta que no podían ser dejados a la merced de los acontecimientos.

Se lo contaron a Samuel para que se animase también a votar. Samuel  estaba leyendo un libro de historia y les explicó que había otra cifra que celebrar, siguiendo su habitual obsesión por las fechas y que por ella él quería festejar también la democracia:

―¿Sabéis lo que pasó hace 30 años? El muro de Berlín fue derribado.

Aquella fecha sería ajena para muchos postmillenial aunque no para estos porque Samuel se lo explicó aquel día: todas las fronteras producen injusticias y las diferencias son caldo de enfrentamientos y desigualdad. Aquel 9 de noviembre de 1989 se dio por concluida la guerra fría y un muro desapareció. Los habitantes de ambos lados de Berlín lo cruzaron y sellaron un gran pacto de libertad y de paz.

Aquella tarde los tres salieron a votar en comanda. Tenían ideas muy diferentes de como debiera organizarse su nuevo mundo… y muchas veces diríase que contrapuestas… pero por encima de todo estaban de acuerdo en que debían hacerlo unidos y propiciar así el cambio que trajera la prosperidad a su tiempo.

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#2051 en #PremioLiterarioAmazon2019

2051 se presenta al Premio de Amazon. Es una edición exclusiva y cata limitada para el concurso… y espero que sea la primera piedra de su publicación formal. Estoy teniendo bastante interés por parte de mucha gente que desearía verla en papel, o por qué no… ¡en el cine!  Para ello solo necesito de tu ayuda. Manda el siguiente tuit o comparte el mensaje en facebook y tus redes sociales:

Si te gusta saber cómo será nuestro siglo XXI, te recomiendo la novela de #2051 en
www.amazon.es/dp/B07VX7RFJZ de Félix Hernández de Rojas, y que ha presentado al #PremioLiterarioAmazon2019. www.eloterodelalechuza.com es su página de autor. 

2051 presenta la vida de Gabriel, aquel que cambiará el mundo con la invención y masificación del «retromind», la novísima tecnología de la memoria. Gabriel es un ser en tierra de nadie: desde su aspecto físico, negro-albino, su origen como hijo ilegítimo, amado pero arrojado lejos de sus padres, solitario y sin embargo acompañado por los muchos que nos hablarán de su épica, un ser que forjará el destino de los héroes del siglo XXI y que narra la historia de la generación postmilenial.
Gabriel nació el 11 de septiembre de 2001, con el desplome de las «twin towers», e inaugura un siglo trepidante de transformaciones. La historia enfoca muchos de los cambios que arrastramos en nuestra sociedad: los relativismos, la transición de la cultura y de sus novísimas generaciones con sus mitos, debilidades y manipulaciones, y, sobre todo, ejemplifica el proceso de construcción de lo que serán los próximos retos para el ser humano: entre otros, su memoria perpetuada y lo digital, o, el acceso a la mente, al cerebro y a sus capacidades mediante los algoritmos: el acceso eterno a la memoria, y puede, que quizás, también al alma.


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Spanish Texas, en la Semana Negra de Gijón


Spanish Texas, día 7 de Julio, 18.30, Semana Negra de Gijón 2019

¡Se conocían desde hacía tanto tiempo!… por eso J. estaba completamente convencido de que aquel Félix Hernández de Rojas era un pintamonas. Un escritor fake. No era trigo limpio… y había que seguirlo de cerca y olisquearlo. Porque nadie en su sano juicio se atrevería a contar semejantes dislates, aquellas elucubraciones y aventuras que no conducían a nada. Había leído cien veces su novela (decía “su” y se golpeabael pecho) de cabo a rabo, aquella infumable disertación repleta de exabruptos y falsedades, aquel «Spanish Texas» que había convertido a J. en un espantapájaros. Vale que J. no tenía altas aspiraciones ni buscaba reconocimiento en el mundo profesional, y que sus casos él quería fuesen sobre todo simplones, es decir,divorcios e investigaciones irrelevantes… pero ¡joder!, ¡aquel libro le estaba llevando por el camino de la amargura! Desde el bufete no hacían sino pasearlo y exhibirlo y explicar el alto valor de sus superpoderes… aquella bilocación maldita… sobre la cual no hacían más que abusivamente vislumbrar poderosas oportunidades empresariales.

Por eso, y por otras razones que eludo relatar para no ocasionar aturdimiento y tal vez asco al lector, J. masticó lentamente su detallado plan:la venganza para acallar definitivamente al mayor tuercebotas de la historia de la novela negra, si aquel género tuviera el dudoso honor de poder ser representado por aquel aprendiz a escribiente, aquel parlanchín, el botarate de Félix.

El peor castigo para un escritorzuelo es enfrentarse a sus contradicciones, que no a sus fantasmas, porque aquel «frente despejada», como J. había comenzado a llamarlo en sus barruntos, no tenía más intereses que alimentar su ego y… vender, el muy cabrón quería hacerse millonario a costa del pobre J…y de los derechos de autor… y claro, uno ya no estaba para eso.

Ya se lo dejó clarito, cuando le fue a buscar a la salida de la empresa donde habitualmente trabajaba:

―Tú no vas a sacar «naaa» más de aquí. Y ahora dedícate a lo tuyo y gánate el pan con el sudor de tu frente―lo decía mientras se estrujaba los testículos y señalaba con la otra mano al hermoso complejo acristalado.

J. pocas veces se había mostrado tan soez con alguien. Aquel tipo le sacaba de sus casillas. Y sobre todo era un mentiroso: ¡J. no era vago y mucho menos mujeriego!¡le tachaban de machista, de aburrido, de borrachín! Era toda una conspiración, o bueno…tal vez tuviera sus matices… o ¡vale!, ¡inclusive hasta pudiera considerarse y darse por cierto! Pero J. era finalmente el chivo conspiratorio, el sumidero de las inmundicias de aquel degenerado escritor, ¡ojala se le retirase el derecho a escribir palabra alguna porque de su mente solo nacían ciénagas y torcedumbres y oscuridades donde, casualmente, J. siempre habitaba!

Por eso, cuando leyó aquello, día 7 de Julio, 18.30, Semana Negra de Gijón 2019, y leyó el nombre del tal Félix Hernández de Rojas y vio que sería presentado por la pobrecita Ana Ballabriga y que hablarían de «Spanish Texas», comprendió que sería el momentode actuar y detener al degenerado…

Buscó aquella gabardina que hacía siglos no usaba, buscó sus gafas tornasoladas, una gorra vieja y del cajón rebuscó: no era un Star, ni una Beretta, era más bien una pequeña reliquia que luego recordó había robado meses antes a algún crío en el parque…

Pero eran armas suficientes para disparar al corazón del escritorzuelo. Llevaría apuntadas aquellas preguntas que lo descolocarían, que lo humillarían, que harían ver lo inútil y lo charlatán que era.

―¡A Dios pongo por testigo que el muy cabrón pasará una muy mala tarde!

Esto pensaba J. y así, sin cambiar un ápice de los pensamientos, se los transmito, para que ustedes, lectores avezados, tomen sabía decisión y asistan a dicha carnicería… o avisen a las fuerzas de orden y remedien la tragedia que se cierne entre ambos.  

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imperdible-perdible #teoríadelamor

El amor es un imperdible

de esos tan chicos que suelen esconderse en los ojales

o en la caja de zurcir calcetines,

o como aquel que se nos extravió en el asiento del auto

y fue muy lindo de picharse entre nuestros dedos.

 

El amor suele avisar cuando llega

nunca si se va, porque deja las puertas chicas y las ausencias ocupadas

con multitud de trajines que nos impiden

sincerarnos.

 

El amor duele si le llamas y nunca acude

porque fuiste promesa…

solo entonces se nos ocurrió decir «ya basta».

Es territorio de vigilia nocturna

del «te espero hasta siempre»

porque acelera la vida

y desacelera la muerte.

 

Yo he comprado tu pócima…

tengo días que no sé por cuánto seguirás embrujado:

tal vez sea un raro sabor a tierras

un amargo-áspero-diletante trago,

éste que me obligue a ofuscarme

a rugir,

a codiciosamente preguntarme

cuando todavía buscas

esperarme

levantado.

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¡Hermano!

No sé pueden olvidar cuarenta y tantos años.

No se puede olvidar la gallina Caponata, ni esas

canciones

que te canté de chico

   

las que acunaban y a oscuras

las que quisiera creer te metieron en la vida.

   

Hubo un tiempo de pan y leche

una vez, cuando todo significaba y se adhería al corazón;

 

El día que llegaste a casa como quien trajera tesoros y

y ya no fui yo el pequeño

porque lo serías tú para siempre.

 

Hermanos,

como lo son el viento y la lluvia,

como la luna que arrastra las mareas

como la noche que vigila al día.

 

Hermanos,

aquellos que nos confunden y nos preguntan

como cruce de teléfonos que descubriera en su voz

agua en Marte.

   

Abrazados,

que no haya más razón

que seamos un dipolo cuántico -si es que existe-

instantáneamente comunicados por sorprendente fuerza,

una sin distancia

en colisión del tiempo y del firmamento.

  

Hermano,

alcanza tu sueño,

vuela lo alto que puedas

    

hoy me siento feliz al verte feliz

reposando en un recodo

con la libertad del que tiene que decidirse a emprender el camino deseado

y son las tres

   

y el último silbato de camino nos reclama

y tú inspiras hondo y te despides

por un instante.

Foto: José Antonio Gil Martínez
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Ese amor, ese. #reborn-itch-in-heart #spring2019

Ese amor ese, ese amor.

Ese amor que perdí

el que malogré

el que trasnoché

el que dilapidé sin saberlo



Ese que envenena

el que hiere

el que es huérfano de razón

el que anochece y tiembla.

 

Dámelo todo, todo dámelo

 

Porque lo aposté en vida a rojo

y me salió negro

 

Porque tuve oportunidad de cultivarlo y se me agostó

 

Dame un poco de este amor, amor este que corroe y mata

que del liviano hice sombra y por esto vivo en penumbras

 

Que después de amar tan a cámara lenta

quiero

ser potrillo

ser aguacero

ser alacrán que pique,

 

por ser de amor, amor sea.

  

FOTO: Urueña, Valladolid


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El gran filtro de #2051

¿Por qué tan pocas civilizaciones han sobrevivido con algún mensaje? ¿Por qué cuando miramos al espacio y lo interrogamos, fuera aparte de sus maravillas insólitas, no hay nadie fuera, nadie que nos responda? Es esta una pregunta retórica que si bien impresiona es totalmente vacía. Salvo nosotros, no hay otras voces extrañas o desconocidas. No hay nada más, solo sobreviven los restos de nuestros antepasados, sus tumbas, sus registros, sus fantasías o sus números.

Y siempre estuvimos espiando el universo, imagino que esperando cualquier inminente llegada. Los mesopotámicos construyeron el primer calendario e inventaron el sistema sexagesimal: porque sesenta por sesenta representan trescientos sesenta, esto es, los días del año (aproximadamente), la revolución de la tierra en torno al sol, o viceversa, los grados de círculo que completan el orbe terráqueo. Después llegarían los Vedas y su Bhagavata-Purana,y su Krisna y sus avatares de reencarnación infinita… y finalmente fueron los multiversos atisbados por los físicos cuánticos… eran las nuevas puertas del siglo XXI ¡Y habían trascurrido apenas dos milenios!

¿Cuál es la respuesta a este aparente silencio? ¿Si existen otras inteligencias…  por qué no las encontramos? ¿Están tan lejos que nunca podremos escucharlas? ¿Son tan diferentes a nosotros que sus lenguajes de comunicación nos parecen ininteligibles o silentes? ¿O es nuestro planeta una excepción, la perla divinaen un océano de materia negra? ¿Es únicamente fecunda esta pequeña tierra que pisamos?

 Mi respuesta es… que todo es cuestión de tiempo.

Y es que nuestros mejores telescopios, aun cuando aguzan su mirada en lo más profundo, a pesar de abarcar en su extensión al universo, solo lo hacen sobre un espacio en concreto, aquel que se corresponde con el de un momento exacto de la observación humana… quiero decir nuestro limitado presente…o a lo sumo, la de los diferentes presentes de las señales cósmicas que nos alcanzan. Porque recibimos fotos fijas de las constelaciones o de los cúmulos desaparecidos. Instantáneas de las otras eras. Es como hablar con el pasado de forma peremne. 

Además, tenemos la genuina explosión del Cámbrico, un suceso insólito que sucedió hace 500 millones de años en el planeta tierra y que maravilla a los biólogos. Es fascinante saber cómo la vida se multiplicó, se aceleró y se renovó con novísimos patrones genéticos que aparecieron prácticamentede la nada en un suspiro, en una escasa decena de millones de años, prácticamente una nadería. Aquello fue la base de los seres vivos modernos: pues muchos creen que la vida ha viajado oculta, azarosa entre los hielos de los cometas por eones y que esporádicamente y accidentalmente aquella sementera renovada asalta la tierra. Y que al sobrevivir a la entrada en la atmósfera quizás pudiera fecundarla o renovarla exponencialmente… por accidente: La palabra clave se llama germinación. Yo creo que la vida se esconde y luego se contagia así… tímida e insistente.

 Han pasado milenios y el hombre mantiene una profunda esperanza de hallar respuesta. Desde aquellas manos que se reposaron en la cueva de Altamira, esas manos que todavía nos llaman, en un prodigioso despertar de su conciencia e inteligencia. Del tránsito de un simple y porfiado mamífero cazador-recolector a ser la única especie conocida dotada de consciencia plena. Aquel milagro que ahora… las máquinas comienzan a imitar. Porque fuimos hombres por primera vez, fuimos sapiens, el primer día que comprendimos que nuestras vidas tendrían un fin… y que llegaba algo denominado muerte, aquel reducto negro y miserable del que nuncase vuelve.

Este es el gran filtro que hace que seamos una especie maravillosa y terrible a la vez.

Ahora que la muerte ya no llegará, y quizás porque nuestramente sea sintetizada por los sueños del «retromind»… y se almacene y se reproduzca la consciencia las veces que sea necesaria… nuestra mente sea eterna…seamos testigos de esta poderosa transformación y permitamos se represente el último acto, salga a la palestra la génesis del neo-hombre.

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31 de diciembre de 2050

Se dijo durante mucho tiempo que aquellos que viesen colmada su cuarta década de vida llegarían por fin a ser viejos. Aquello sonaba a maldición y tenía su cierto razonamiento. Freddy Mercury murió con 45 años, aunque todos sabemos de qué forma se las gastaba el genio. Fueron el sida, las drogas, inclusive fueron las armas las que trasegaron la vida a otros muchos músicos. Fue también cosa del desamor y del maltrato, esto último para el caso concreto de Billie Holiday. Gabo imaginaba que sería un trasunto del vivir con harta celeridad, consumir el corazón y exprimirlo sin medida, sacarse las vísceras en el escenario, ser la correa de tracción del tambor de la humanidad. Uno puede decidir ser vaca y pacer con la mirada fofa, deambulando del prado A al prado B, esperando pacientemente la feliz hora del matadero, de la gran desollada; o puede tomar partido y vivir-morir.
Évariste Galois murió realmente joven: a los 20. Este matemático se enredó en un juego de pistolas, un duelo contra el campeón del ejército francés. De nada le valieron sus ecuaciones, las mismas que ahora guían nuestros sistemas de navegación. ¡Jodida ironía! Otro que se fue pronto fue Turing, con 42 años. En este caso la leyenda va mucho más allá: era marica y estaba siendo procesado por ello, como lo fue Oscar Wilde 50 años antes, y fue perseguido con ensañamiento público: y finalmente se suicidó con cianuro, y quiso entenderse que sería por sus devaneos con la industria militar y la criptografía clasificada, pero mientras le denigraban, él escribía el siguiente silogismo:
• Turing cree que las máquinas piensan
• Turing yace con hombres
• Luego las máquinas no piensan
Pero todos sabemos que las máquinas piensan… a su manera.
El 31 de diciembre de 2050 Gabo recibiría dos llamadas: a primera hora fue Sancho, que le espetó una ristra de chistes maleducados y le invitaba a pasar aquella noche juntos, con su familia. Él tenía unos suegros que eran «un puro dolor de ojete», y sus cuñados y sobrinos construían un caldo insoportable. La presencia de Gabo no arreglaría nada, pero quizás pudieran cocinar juntos la cena e intoxicar a aquellos energúmenos sin indulgencia. Gabo escuchaba chasquidos en la línea y de fondo un batiburrillo de voces. Sancho era inmensamente feliz con su gente y sentía la necesidad de compartirlo con el que creía un amigo. Gabo se disculpó amablemente porque él cenaría solo. Cuando llegó la hora desprecintó una pizza, la calentó al microondas y abrió una botella de cerveza. Encendió el equipo e hizo sonar su ópera favorita, Alcina. Fue entonces cuando le llamó Benjamin. Benjamin estaba preocupado. Le dijo que aún quedaba una hora para media noche, que podría pasar a recogerlo, tomar las uvas y que después se emborracharían juntos en cualquier garito, pero que, por favor, no se quedará así otro fin de año más. Gabo le contestó que no se preocupase: que tocaba el momento de añorar a los ausentes, esto lo decía obviamente por su madre, y de esperar amaneciese el puñetero año 2051. Él estaba a punto de cruzar la barrera de los cincuenta y creía que podría sobrevivirlo. Benjamin no supo qué responder y colgó el teléfono un poco asustado.
La madrugada del 1 de enero de 2051 fue desquiciantemente fría. Hubo cencellada y parecía que sus mil aguijones quisieran asesinar a sus pocos viandantes. Si se hubiera desprendido alguno de los carámbanos de los canecillos de la casa de Gabo hubieran taladrado el suelo. Gabo salió a primera hora dispuesto a coger una pulmonía o a terminar su tramo habitual de 10 kilómetros por la sierra.
En la carrera sentía su aliento, su jadeo regurgitando su dolor, expulsado un calor asfixiante que indicaba que seguiría vivo una temporada: las resurrecciones tienen estos menoscabos. Cuando los genios superan los 50 dejan de serlo… y se convierten un poco en sabios.

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El gran regalo de Papá Nöel y de los Reyes Magos – final B

Los niños, sorprendentemente, no rellenan ningún formulario.

Es más, los niños no entendieron nada de aquella carta de Nöel y respondieron al formulario con un gran ¡¡NO!! de vivos colores, explicando que querían en realidad recibir para siempre los regalos de Papá Nöel y de los Reyes; les hacía tanta ilusión decidir qué pedir, escribir aquella carta eligiendo entre las diferentes posibilidades, y luego finalmente enviarla junto a sus padres. Y, claro está, había que esforzarse por merecer aquellos regalos y hasta por compartir un poco con el resto de los amigos. Aquello justamente hacía más valiosa la recompensa.

Los Reyes recibieron una riada de respuestas en este sentido.  Eran todos los niños del mundo. Se avisó con urgencia a Papá Nöel y al elfo. Estaban en la playa, y si bien, alguien de lejos los creyera sonrientes, sus corazoncitos penaban y anhelaban una señal de esperanza. ¡Y fue aquella la mejor que podrían haber recibido nunca! Rápidamente retomaron su trabajo con aquella respuesta unánime de los niños y nunca más lo abandonarían. Se dieron cuenta de lo importante que eran y de que no podían fallar a la humanidad.

 ¿Y qué pasó con los grandes fabricantes? En realidad, nada, porque ellos también tienen sus hijos y comprendieron su equivocación a tiempo, por tratar de malmeter, y que sobre todo la Navidad era un momento importante para cuidar, y desde entonces respetarían el duro trabajo de Papá Nöel y de los Reyes.

Y es que la Navidad no es una mera compra…es más bien un regalo, pues tenemos la oportunidad cada año de recordar y practicar que la generosidad nos hace mejores personas. Y de esta manera en nuestro mundo podrá crecer la felicidad.  

¡FELIZ NAVIDAD!

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El gran regalo de Papá Nöel y de los Reyes Magos – final A

Todos los niños rellenaron los formularios y desde entonces recibieron los regalos directamente.

Aparentemente era una buena elección porque se aseguraban los regalos cada año. No hacía falta ni siquiera portarse bien un ratito.

Así fue, desde entonces que ya no recibirían los regalos aquellas noches mágicas de Navidad y de Reyes, ya no estarían ni al pie del árbol ni escondidos entre los zapatos. Tampoco tendrían que poner una taza de leche ni turrones. Ningún elfo ni nomo se colaría por entre las rendijas de la ventana. Ningún trineo les visitaría. Ahora esperarían todo el día a que sonara el timbre de la puerta… y a que un mensajero en moto les hiciera la entrega.

Entonces los centros comerciales se aprovecharon…y pusieron los regalos mucho más caros que antes. Pronto ya nadie se acordó de Papá Nöel y de los Reyes Magos. La última vez que la gente escuchó algo sobre ellos fue cuando se murieron… muy solos y los periódicos publicaron una pequeña noticia que a nadie le importó. Así fue como la ilusión de la Navidad… se perdió. ¡Eran tan fácil conseguir todo lo que queríamos! Unos años más tarde ya ni tan siquiera la llamaban Navidad: la llamaban Tiempo de Regalos y en realidad eran simples compras, puesto que era más práctico y sencillo pagar (si podíamos) por lo que uno quería… y ya está.

Este final puede que sea bueno para cierta gente… los fabricantes y los vendedores que se hicieron mucho más ricos, y que aparentaban ser más felices y que hasta solían alardear de sus nuevas riquezas porque todo el mundo les envidaba… pero pensad: eran tan pobres de corazón como el resto, ya que el espíritu generoso de los regalos nunca se podrá comprar.

¡FELIZ NAVIDAD!

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