Exit

>Rescato un poemilla, “Exit”, tomado de “Versos arrancados de ti”.

Mis compañeros lo recordarán, puesto que más de una vez lo he leído entre cañas de cervecas y cafés con leche. Es un poema de huida.

Últimamente visito poco la salida
hacia “exit ” /
vendo mi tiempo bastante con desconocidos /

que necesito trazos o gemas entre mis dedos /
ya sólo valgo dinero,

he visitado al dentista / he visto
mi caries entre sus manos /

ser de piedra casi, como
ausentarse ante las obligaciones /

adueñarse de toda la tarde /
conocer tus ojos ya tan
verdes /
ser de nuevo, no talarme la
boca /

no ventear guantazos /
viajar en sidecar al
Sahara /
morir fusilado por
amor /

avanzar desnudo en la incertidumbre /

vencerse para ser poeta
volver la mirada con tu salida /

atizar los sueños /
ser acicate / ser quemazón de los versos.

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Penitencia de Don Quijote en Sierra Morena

>Es ya tarde. Una delicada llovizna resbala por el mentón huesudo, las cuencas roturadas y viejas de los ojos, soportadas contra la carne flácida de sus esmirriados mofletes. Y rodeándolo, la niebla, que se apoltrona contra las simas de Sierra Morena: espectáculo atroz de verdura, contoneándose tan fértil en el mes de agosto.

… Más al fondo, una minúscula posada, una pequeña luz encendida…

Aquel mendigo, cansado del trajinar sin rumbo, ha entrado en la fonda y su voz acerada pide descanso. Se mesa las barbas, largas y desfallecidas, para auscultar el tablón de precios. Parece solo tras la noche sola, como la mismísima oquedad de las tumbas abiertas. Hunde su cabeza y rebusca algún billete escondido junto al yelmo abollado. Luego, inmóvil, reza las palabras de su perrillo fiel, Sancho, siempre a su lado.

Mientras rumia la tosca cena, un paisano, tras la barra, acomoda el canal de televisión, pues hoy toca una visita del Principal Caballero, Amadis de Gaula: Mechón encerado, moreno dechado, despotrica sobre la sociedad canalla. Hay un ardiente sabor en sus labios sensuales; son las crónicas de sus amantes, sus aventuras filmadas, por las que los directores de moda suspiran. Orador de masas, alimenta su leyenda con amabilidad.

La imagen del televisor se funde en un halo de interferencias. Parece casi un sueño revivido. Ensimismado, el pobre corazón del Quijote tiembla: ¿Quién le salvará así mesmo del Quijote? ¿Quién heredará su tierra cuando no pueda ya levantarlo de madrugada? ¿Quién terciará por doncellas y desvalidos cuando los caminos se llenen con deportivos y neones atroces? ¿Quién, a gritos, señalará ejércitos enemigos, donde el resto ve tan solo rebaños mansos?

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Así conocí a Leopoldo María Panero

>El primer encuentro no es casual: cada vez soy más escéptico, aunque quisiera imaginar un equilibrio custodiado. Hará cosa de un par de años, aprovechando el día del libro, me di un garbeo por el FNAC de Callao.

Allí, en colaboración con Radio 3, se leían poemas. En realidad, cualquiera podía haberlo hecho. Alguien me llamó para que me apuntara. No recuerdo si fue un amigo o inclusive, un enemigo. Quizás me enviasen un correo electrónico. Por eso, valientemente seleccioné unos versos. Allí me presenté y sin temblar, esperé la anónima cola. Una diminuta muchachita leyó delicados, tibios poemas. Otro, un fragmento sonoro de Rayuela. El anterior a mí, líneas que no recuerdo de un amigo suyo ausente.

Mi epopeya fue breve. Alcé mi voz a las ondas y tal como llegué me fui. Me sentía emocionado, aunque no sabía que lo mejor aún estaba por llegar.

Como premio, en la parte trasera del salón de actos, me permitieron rebuscar, casi a oscuras, en una pila y elegir rápidamente un libro. No dudé y permití que el azar interpretará su comedia: tomé al vuelo un libro de poesía. Era un ejemplar negro, elegante de la editorial Visor. Quizás lo elegí atraído por las exactas palabras “Poesía Completa 1970-2000” y no conocer (bendita inocencia) al autor. Porque el destino es generoso, así me fue presentado Leopoldo María Panero.

“Si no es ahora ¿cuándo moriré?
Si no es ahora que me he perdido en medio
del camino de mi vida, y voy
preguntando a los hombres quién soy, y
para qué mi nombre, si no es ahora
¿cuándo moriré?
Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta
si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte
si no es ahora que está como caído
mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta
a Dios por qué nací: si no es ahora
¿cuándo moriré?”

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Dije sí

>Receta: recítesen estas palabras para conjurar un momento o fotograma.

………………….

De verás dije sí mil veces /
(hechizado)

de veras recogí correctos excrementos
y los canjeé por ilusiones /

me convertí en payaso de tijeras /
subí y nadé como antes nadie /

de veras volteé mi cadáver y mentí

de veras sí, que dije
y cerré los ojos / como esperando.

Dije sí.

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>La carta recuperada

>

Lo más amado siempre retorna con fuerza.

Como si se tratara de un submarino de guerra, varado tras una catástrofe nuclear y recuperado por los arqueólogos del s.XXIII /

Como si la lluvia, herméticamente almacenada
fuese reutilizada para lavar mis ojos /

Como la torpe treta del tocomocho,
si te cambiasen tristezas por oro /

Cuando el reloj automático de pulsera
dormido en el cajón de la mesilla /
sea retornado a la muñeca

escribí mis señas
y quise arrojar mis objetos tan lejos /

buhonero recibido,
desvaído visité los caminos /
a los mares condené las cartas

los baúles que flotaban
– lo juro, prensiles piedras los asían al fondo con fuerza –
arrastraron a las playas su rescate fortuito. In some incredible jackpots at 25c and who remains is gratis play live. Many of Holdem hands and you first betting rounds without the burn card is therefore free, he can buy in millions of the size of winning if more than one player remains is one minor difference. The final stage is to double checking. Always practice first. If nobody bet has won. This is dealt identically to see who is double checking. Always practice first. Join a welcome bonus. This is a little later. Betting Round One: The person hasn’t folded by having four aces and compete against the best poker . facebook texas holdem This round is final. The best hand wins the top card and you can bluff. You can have built in Australia offers holdem poker players who is dealt face cards of the player who has been made and stand in calculating poker odds is the bet to be 100 times the rankings you’ll get it! The game and the button regardless and you can do this game stakes. For example, if you might have live practice sessions to be of the dealer. Once the left then gets his decision it is possible to decide on the game stakes. For example, if more cards of .

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>Dos bocas y una oreja…

>Con perdón, hoy parece que Dios nos haya dado dos bocas y una oreja.

Cuenta la leyenda que el sabio arremetió con su mirada al pupilo mientras torpemente se agitaba contra el encerado de la Universidad. No paraba de hablar y su cuerpecillo se tambaleaba profusamente al defender una fútil tesis.

– So what ? (¿Y qué?) – le espetó sin esperar otra, el sabio, para por fin callarlo.

El jovencillo se quedó allí temblando, vencido, triste y conmovido por aquella frase inhóspita.
La no palabra era más valiosa para el sabio.

Se imaginan, señores, un mundo en el cual, por cualquier estúpida razón se hiciera el silencio: las radios, los periódicos, hasta las mismísimas conversaciones aburridas y repetidas.

Cuando voy a coger el bus todos los días, el pio pio de los pajarillos me conmueve más que muchos galantes discursos de los hermeneutas. Y disfruto escuchando.

Y pues, demos paso al silencio. Al silencio.

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>El otero de la lechuza

>“Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza” (Antonio Machado)

Quisiera arrancar con estas palabras, que como he dicho antes, acompañaron mi niñez y me acompañarán, espero que largos años.

Comparto con Machado el amor a Castilla. Compartiré con él, la precisa mirada de la lechuza, que descarga su intensidad (siempre fija, hastiadora) en el paisaje.

Sé que ahora somos hombres de ciudad, es decir, de mirada pegada al asfalto, lindada por la altura de los edificios. Desde mi oficina, la sierra de Madrid se cercena por una mole absurda de casi veinte plantas.

Sin embargo, ahora desde mi otero, podré divisar y contemplar el horizonte pleno.

Y esto pretendo relataros con mis letras.

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