Serán el objetivo que organice y mida lo mejor de nuestras energías y capacidades #COVID19 #Día16

Las flores se atisban ya en la salvia

Día 16. Los “Moonshot” son por definición desafíos que movilizan a todo un pueblo en pos de una gran misión. Lo hizo Kennedy en el Rice Stadium, en septiembre de 1962 y dijo algo así como “hemos elegido ir a la Luna como hacemos otras (grandes) cosas… no porque ellas sean fáciles sino difíciles, sino porque serán el objetivo que organice y mida lo mejor de nuestras energías y capacidades, porque este reto es uno que estamos obligados a aceptar, uno que no podemos postponer”.


En aquel momento imagino que muchos se hicieron preguntas y dudaron: ¿Era Kennedy un lerdo, un temerario, un alocado que arrojó a una de las mayores naciones, con toda su riqueza y capacidad tecnológica, a un sin sentido? ¿Era Kennedy un optimista mal informado que desconocía las últimas consecuencias de sus palabras?¿Un político torticero que jugaba con el dinero de otros?¿Era un manipulador de masas?


Las décadas y la historia han pasado y creo que todos estamos de acuerdo en la grandeza de la gesta. En sus beneficiosas consecuencias.
Hoy quiero escribir de “Moonshots”. Tenemos delante uno. Uno que moviliza todos nuestros recursos humanos, técnicos y económicos. Uno que cambiará la faz del planeta. Mira por donde no se trataba de un nuevo viaje, un salto a Marte o a las estrellas. Por el contrario, es un viaje hacia nuestro interior, el mayor confinamiento de la humanidad. Habremos entrado simios y espero que al salir, despertemos de esta hibernación para convivir en un Antropoceno renovado y más justo.


Tengo fe ciega. No ya por nuestros viejos líderes, que transitan su propia metamorfosis, que se pensaban que la sociedad precisaba de su mediocre relato como si no tuviéramos otra cosa que hacer. Tengo fe ciega. En la pequeña gente, aquella que es anónima pero que construye ladrillo a ladrillo los grandes sueños. La que tiene un marcado sentido de responsabilidad y da un paso firme, inclusive desde la reclusión de sus casas. Nuestras casas donde nos refugiamos, donde esperamos y desesperamos por la llamada de los que nos quieren. Nuestras casas, que las sentimos tan vacías si alguien falta.


Esta sociedad que despierta de un letargo de valores, esta sociedad egoísta, cruel e infiel ahora tiene por delante este “Moonshot”. Nuevos líderes se forjarán, su nuevo crisol y el acero fundido por el dolor de los que ahora sufren, del crujido de los goznes de la puerta que se abre. Ojalá sepan reconocer los tiempos, ojalá no desaprovechemos el desafío.

Nuestra civilización lleva dejando rastro escrito por 7.000 años. ¿será este una especie de renovado Diluvio donde dejemos fuera aquella sociedad insolidaria?¿Quién se ateve a ser el nuevo Noe y cómo construiremos una nueva Arca donde quepamos todos?

El tiempo lo dirá…, y mientras, acabemos con esta pandemia… y sigamos el camino.

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Si te caes siete veces, levántate ocho #COVID19 #Día14

El sol lucirá y serán momentos de grandes ideas 

Día 14. Ayer por la noche tenía una de mis clases con alumnos de Latinoamérica. Hice la pregunta y la mayoría estaban ya confinados. De esa manera he comprendido el vínculo global de la tragedia: el miedo. Sin darme cuenta conocí de primera mano la parálisis global pero como también, aquellos, los que vivimos en la nube (en mi propio caso tomadlo casi como autocrítica), caemos de tiempo en tiempo en el barro para mancharnos.

Dicen que la curva en Madrid está próxima a alcanzar su pico. Pero, joder, esos números son muertos. Tenemos imágenes poderosas, como el IFEMA, el Rey inaugurando el recinto, los militares cuadrándose y estrechando su mano. Con muchos los que hablo dicen vivir en una irrealidad particularmente extraña. Todos con pavor a escuchar toses, a tener febrícula, a levantarse una mañana habiendo perdido el sentido del olfato. En el peor de los casos a recibir una llamada de sus padres… que han sido ingresados. También hoy analizo (por temas laborales míos) las posibles oportunidades que saldrán de toda esta hemorragia. No os olvidéis, “show must go on”, no podemos dejar de vender…


Por el resto todo bien, qué no parece poco. Conozco personas cuyas empresas precisan personal en planta, sus fábricas son de esas que no pueden parar, y piden voluntarios de oficina. Imagino el silencio que habrá en sus casas. Son héroes. Imaginadlos, valorando su estado de salud, su edad, los hijos o los abuelos con los que comparten vida.


Este es el proverbio chino de hoy: “Si te caes siete veces, levántate ocho.

Un poco de esto ha salido al hablar con mi amigo Guillermo de los cambios próximos. Hablamos de lo que viene, y de como el “exponencial thinking”, la innovación transformacional en las organizaciones que aprenden, las grandes ideas que buscan realizar una evolución ambiciosa… no solo están en poder de los fuertes, de los Google, de los Facebook, de los que disrumpen industrias completas. Estas herramientas de cambio, de emprendimiento LEAN debieran ser democratizadas. Todos, los más pequeños, deben poder hacer uso de ellas. Cada cual en el entorno de vida que les toca.

Como revulsivo a la pesadilla, la medicina es pensar en grande. Océanos azules.


Esto nos ayudará a soñar más allá del horizonte de la tormenta.

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Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad #COVID19 Día13

La misión de nuestra nueva vida será…

Día 13. No sé por qué… pero he vuelto a escuchar “La Misión” de Ennio Morricone. Hace muchos años en un contexto un tanto dramático de adolescencia la di por perdida, se me escurrió del corazón. Cerré mi mente a estos sonidos, a esta historia. Y ahora vuelve, quizás por ese mismo heroísmo, esa épica y ese dolor de la Misión de la Amazonía. Ayer hablaba con una amiga que tenía a su marido en el hospital, afortunadamente se recupera, y me hablaba de estos tiempos donde vemos lo frágiles que somos. Somos afortunados en nuestros trabajos, tenemos una vida segura y con sentido, y de repente… nuestro espacio se desmorona. Otros con los que hablo me siguen preguntado sobre lo que aprenderemos de esta desgracia. Es cierto que es muy difícil. Ayer leía un libro superinteresante titulado “Moonshots” de Naveen Jain que nos presenta las grandes expectativas del espíritu humano a través de la tecnología. Trata de un mundo rodeado de abundancia, riqueza y audacia. ¡Cuánto contrasta con lo que estamos viviendo!


Y yo quiero aprender con este proverbio chino: “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.”


Sé que para muchos son justificaciones. Hoy solo tengo abrazos en la distancia para los que sufren.

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Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona #COVID19 #Día11

Luce el sol

Día 11. Comenzamos la semana en un país recluido, uno que avanza con temor ante unas cifras disparadas de contagiados y de muertos y con la certeza de que a nuestro alrededor este virus nos está haciendo daño. Es un país herido y con familias que viven separadas o que no pueden ni despedirse. Existen continuas alusiones y llamamientos del colectivo común a la responsabilidad. Una responsabilidad que puebla nuestras calles, nuestras ciudades y nuestros territorios de silencio.

Hemos huido del mundo físico (los que podemos) y poblamos un nuevo cielo, uno digital, uno virtual. Ciertamente muy pronto volveremos, y seguramente ya no seremos los mismos. Por los que se van… y porque los que permanezcan, esperemos lo hagan con el respeto al nuevo curso de los acontecimientos.


El proverbio chino dice: “Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.


Por un deber de cordura personal haré el siguiente ejercicio: ¿En qué puedo ayudar en estos momentos?¿Qué puedo hacer para ser mejor persona?¿Qué puedo llevarme en la mochila para cuanto todo esto pase… pueda pensar… que algo de este drama, por mínimo que sea, mereció la pena?¿Qué estamos aprendiendo?


Hoy luce el sol. Será por algo.

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No temas ser lento, teme solo a detenerte #COVID19 #Día10

¡Ya queda poco para que florezcan!

Día 10. Cuando se lea esto ya será primavera. Según el Instituto Geográfico Nacional habrá sucedido exactamente a las 4:50, hora peninsular del viernes, con la mayoría de nosotros durmiendo. Otros muchos también, cada vez más, en los hospitales.

El país amanece con una enfermedad desbocada. Y el pico de la pandemia, dicen, lo tenemos aún por delante. Acabo de escuchar por la radio que se exigen medidas tales que permitan multiplicar las pruebas de contagio. Lo cierto es que Corea ha detenido la pandemia de esta manera, con evidencias, con KPIs que se demuestren valores extrapolables a toda la población y que sean actuables y no con medidas parciales, manipulables y autocontenidas.

Es el final de esta segunda semana de teletrabajo y vida 100% en la nube y el sabor es agridulce: es cierto y es una evidencia, somos capaces de continuar con nuestra actividad. Ayer por la tarde, por ejemplo, tuve una sesión virtual de mi asignatura de Creación de Empresas Digitales de la que soy profe. Quizás debamos reorientar la asignatura, pienso, quizás este año debamos hacer alguna especie de bootcamp con ideas para dar la vuelta a la situación usando las tecnologías exponenciales y los datos de nuestras aplicaciones.

Pero, a pesar de todo, es doloroso saber que nuestro país precisa de una acción física a muy corto plazo, es decir, de materiales y de pertrechos que tienen que ser fabricados cuanto antes.

Pero dice el proverbio chino de hoy: “No temas ser lento, teme solo a detenerte”.

Porque debemos mantener nuestro pensamiento lúcido y afilado. Nos va a tocar utilizarlo. Y en esta pesada lentitud, actuemos con rapidez. Tenemos que fluir.

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No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda #COVID19 #Día8

¡Mañana otearemos el horizonte con mejor humor!

Día 8. Día del Padre. Tengo a mi hijo cerca y a mi padre lejos (¡y sano!). Para muchas familias es un día complicado. Hoy confieso que estoy de bajón, pero no os preocupéis, sigo detrás del teclado. Contradictoriamente a lo que mi espíritu dice, fuera ha lucido un sol estupendo, un sol cuyos rayos atravesaban la ventana. Mi agenda es intratable, si bien debo decir que me libera pensar que intento hacer algo útil en esta secuencia infinita de conversaciones de trabajo. Dicen que lo peor de esta pandemia aún está por venir, como si estas palabras escondieran una terrible maldición, un mal hado, una horrible distopía de la cual no pudiéramos desuscribirnos, porque no existe el botón que diga “exit”.


Y me digo a mí mismo “No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda”. Este es el sabio proverbio chino que me releo hoy con intensidad.


También me llegan otras noticias más halagüeñas: ¿será el Favipiravir el remedio que buscamos?¿Aquel que persigue media humanidad con los ojos apretados?¿Será el comienzo del larguísimo hilo de seda?
Ojala.

Mañana otearemos el horizonte.

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El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente #COVID19 #Día7

¡Me faltan dedos de la mano para acelerar tanto!

Día 7. Día de locura. Decididamente, este día está siendo un túnel sin final. Estamos acelerando. Esto que escribo y que leéis lo hago a matacaballo entre dos Teams simultáneos. Y muchos estamos así. Creo que alguien también me llama por teléfono y seguro que tengo algún WhatsApp pendiente. Luego entra mi hijo y me dice no sé qué y me río. Acierto a duras penas a poner el silencio. La red cuela nuestras comunicaciones con brío, brinca y transmite, pero creo que lo que ahora puede fallarnos son los procesos, la manera de construir nuestras reuniones y de ayudar al cliente, es nuestra vieja cultura de la interacción física que nos constriñe: el cuello de botella son las personas y sus pensamientos. Y lo cierto es que nos reclaman aceleremos estes alto a la nube, ¡más VPNs!, ¡más capacidad!… con un hambre desaforado. Tenemos que lanzar más puentes que permitan este tránsito… ¡todos al mundo online! Y pensar de otra forma. Esta manera lean para llegar a tiempo.

Dice el proverbio chino: “El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente”… y sé que es contradictorio con todo lo que estoy sintiendo… porque hay algo que me impulsa a correr y correr… salir a cazar…y sé que en este vértigo encuentro cierto consuelo…y que aunque quizás tenga cada vez más claro el horizonte quisiera evitar algún accidente del camino.

Son muchas las lecciones que tienen que aprender los que vivimos así.

¿No será este un primer síntoma del Gran Cambio?

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Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa #COVID19 #día6

A nubes negras en el horizonte… ¡arrojo de héroe!

Día 6. Los mirlos se apoderan de nuestros parques y de nuestras antenas y llenan el silencio de la tarde. Los gorriones se hacen fuertes en las farolas y los balaustres. Los gatos los persiguen y fanfarronean sobre un universo donde los humanos han desaparecido. Siempre queda alguien: el ejercito que patrulla y multa a energúmenos. Y en este panorama todo puede ser online, todo, hasta el límite de lo que dé la red. Ya veo a mis compañeros de Soporte a las Operaciones, otros héroes de esta singular epopeya, en mil planes de contingencia para que nada se caiga. Uno de los activos más valiosos para mantener nuestra cordura de país, la fibra.


Hoy escucho tantos programas de radio que se realizan desde las casas, veo a Buenafuente que muda Late Motiv a su buhardilla. Quizás hasta haya que ir pensando mover las fábricas a la nube… ¿Dónde estamos? En cualquier parte… nuestro pensamiento vuela.


Por eso usaré el siguiente proverbio chino: “Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa”. En sentido figurado, aunque ahora, bajo un sentido físico aterrador, doloroso. Pragmático. Hay nubes negras en el horizonte. Habrá que aventarlas, pero antes, quiero decir, ahora, tenemos que realizar esta reconversión interior. ¿Dónde quedan esas preocupaciones de semanas pasadas?¿Qué tonterías ocupaban nuestros corazones? Ya empezamos a no recordarlas.


Muchos necesitan de nuestra ayuda y es momento de mantener el corazón sereno. Limpiar el polvo de las estanterías y redescubrir aquellos libros que dejamos olvidados en el camino…


Y bailar…

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Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande #COVID19 #dia5

¿Cuánto de eficaces podemos ser?

Día 5. Volvemos a la jornada laboral en un sádico ritornelo, ya no en modo prueba, sino bajo el augur de que es lo único que tendremos por semanas y… que nos dure. No tenemos bajas aparentes en los equipos, nos preguntamos por cada una de nuestras familias y todos respondemos con cierta pausa y con la voz emocionada.


Por suerte la actividad se acelera. Hoy he conseguido mantener dos sesiones de Teams simultáneas… ¡os lo prometo! Eso sí, no me enteré de mucho en una de ellas. Creo que tengo dos opciones, o centrarme bien en una sola y abandonar estos experimentos…o tal vez dar rienda suelta y dedicarme a probar con la Tablet también ¡y dar el salto magistral a 3 conferencias a un mismo tiempo!¡y por qué no con el televisor del salón y usar el Chromecast!¡serían 4 a la vez! Todo sea por una sonrisa de mis compañeros que empiezan a verme por todos los lados.


He leído esta mañana este artículo en el Washington Post donde se nos explica las ventajas del aislamiento social para reducir la curva de contagios. Muy interesante… salvo que me encantaría saber en que momento del proceso nos encontramos. ¿Cuánto falta para el final?…¿Cómo?…”Pero si ni siquiera hemos comenzado” debería responderme… ¡Paciencia! Luego subo la cabeza y veo a mi hijo, que me sonríe con la tremenda ilusión de tener a su padre en la habitación contigua todo el día…Y quiere que le ayude en un ejercicio de análisis sintáctico… estos son los momentos maravillosos de la reclusión…


Y ahora viene el tema del proverbio chino de este día: ”Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande”. A esto se le llama mando único, control, organización. Es lo que necesita nuestra sociedad, unidad de acción y criterio. ¿Pero nuestros gobernantes estarán a la altura? Yo espero que para comenzar, igual que media sociedad ha subido a la nube… sean ellos capaces de usar estas tecnologías y de construir un gobierno virtual, uno que por robusto pueda salvaguardar así nuestros intereses ciudadanos con indiferencia de la ubicación física… y que gracias a lo liviano y a lo ágil puedan tomar las decisiones correctas. Necesitamos gobiernos del siglo XXI, gobiernos lean. No tenemos tiempo, hay muchas vidas en juego.
Y mañana más.

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Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza #COVID19 #día4

Si eres paciente en un momento…

Creo que me estoy habituando a estos proverbios chinos con esto de la crisis y del confinamiento. Hoy he visto uno que dice “Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza”.
Son momentos de paciencia, de responsabilidad. En este primer fin de semana hemos vivido una especie de tobogán, una huida colectiva, una suerte de sorpresa y de apertura de constantes puertas que nos asustan. Unas detrás de otras, vemos que se abren y que la salida del laberinto permanece todavía lejos. A diferencia de las muchas distopías que leemos, esas que los escritorcillos construimos en nuestras narraciones de ciencia ficción, esta realidad, la nuestra, la que existe, martillea con sentido común: evita acudir en masa para desabastecer los supermercados, construye aislamiento social de manera responsable… ¡no viajes a la playa como si esto fuera un fin de semana que nos tocará circunstancialmente!


En mi casa, cuando miro por la ventana todo me parece igual. El mismo micropaisaje de la semana pasada. Los mismos pájaros que se posan en las antenas y que despiden el invierno. Las bandadas que emigran al sur. Alguna cigüeña camino de su nido. Pero ahora, un poco más lejos y fuera, la naturaleza llama, florece, las hojas se despiertan y nacen. Los campos de un verde intenso con sus florecillas meciéndose.


Y lo más hermoso y lo que más me reconforta es pensar que aquello, aquella belleza permanecerá;  que el mundo se acicala con la próxima primavera… para que cuando todo esto termine y cuando salgamos del encierro… podamos admirarlo.

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