La postura de Siddhartha

Está clara la solución, dicen, porque hay que evitar un cataclismo sistémico. Para ello hay que pagar, rascarse la entretela de los bolsos, ¡hay que salvar a los bancos!

Suena raro, el día que fui a pedirles una rebaja en mi hipoteca no hicieron caso a este mismo argumento. Les dije:

-Sino me ayudan facilitándome el pago de mi cuota mensual tendré que consumir y comprar menos. Y tendrán que asumir las consecuencias económicas de ello. Puede ser una catástrofe.

El comercial del banco se partió el culo. Creo que hasta me borró de su lista de clientes, puesto que desde entonces me dejó de llegar correspondencia suya.

Hoy la sociedad europea ha tomado una crítica decisión: recortará el estado del bienestar, la educación pública y la sanidad, porque los bancos necesitan más y más dinero. Para prestarlo ya dicen que no, ¡qué nos creemos!, eso de repartir la riqueza suena hasta marxista y los accionistas no están ya para tantos sustos.

Yo estoy hecho un lío, mi nómina no da para mucho más. Pero como soy sobre todo un buen patriota propongo un nuevo impuesto universal, todito dedicado a sanear el estatus financiero europeo. Todos juntos lo haremos muy bien, pagaremos así el millonario retiro a los directivos tuerce-botas de las entidades malogradas.

Ahora en serio, que yo sacaría todo mi dinero de estos bancos tan poco formales (¿les suena las palabras iniciativa privada y riesgo inversor?) y que se vayan a la mierda, pero he de confesarles que soy puro manantial en tránsito que fluye. Todo lo que nace lo reparto entre mis deudores. No poseo nada. Parezco un Siddhartha, al pie del árbol, en pelotas, viendo pasar los BMW en renting y leasing de los grandes directivos de los bancos en quiebra, quienes por otro lado, necesitan ahora de nuestra ayuda. Pobrecitos.

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