Firma de #SpanishTexas en la Feria del Libro de Madrid. Retiro. Día 4, Sábado, de 11 a 13 horas, caseta 42, LATORRE LITERARIA

J. tenía por costumbre pasearse entre las callejuelas del centro de Madrid. En realidad se dedicaba a la caza furtiva de infidelidades o a cualquiera de los embustes de malandrín que buenamente le encargaba el bufete donde trabajaba. Perseguía así a las parejitas abrazadas o sobándose, apoyadas contra los portalones de la Gran Vía. Pronto aprendió que era más fácil usar el móvil para retratar aquellos tímidos momentos y fue que abandonó su vieja cámara de carrete. Por desgracia todo fue a peor, cuando mezclaba e intercambiaba los rostros de sus perseguidos, y fue que inventaría una señera epopeya de conspiración e infidelidades barajadas y ficticias, mezclando sin orden ni sentido los retratos de las parejas que espiaba. En suma, fue todo un lío.
Finalmente el bufete le avisó para que detuviera sus casos, y lo más importante, que no siguiera con aquel modus operandi. Tenían una riada de quejas. Y J., en su descargo, les habló de aquellas profundas ensoñaciones que lo dominaban (en realidad, cuajadas melopeas y bilocaciones del alma) y él mismo les sugirió que debería hacer algo mucho más simple, lerdo, y por supuesto, sin salsa ni valor. Lo decía mientras meneaba, casi desarmado, el sol y sombra frente a las narices de su contacto en el bufete.
―¿Entonces quieres ser guardia jurado?
―¡joder, por supuesto!¡Eso es!
―Mira, tenemos un trabajo bastante interesante en dos semanas: un tipejo insulso y ridículo a quien debes custodiar
―¿Un tío importante?
―¡Para nada! Un tipejo calvo a quien la embajada nos ha pedido explícitamente le protejamos
―¡Mmmm! ―se rascó la barriga y eructó― ¿Droga?¡Tráfico internacional de armas!
―…Peor aún… su último libro… Spanish Texas. Ha escrito en él algo que debe hacer cabreado a … a algún pez gordo… de Texas o de Nuevo México… no lo tenemos muy claro… el caso es que firma su novela en la Feria del Libro de Madrid, este 4 de Junio de 11 a 13 horas, en la caseta 42 de LATORRE LITERARIA, y creemos que pudiera ser un escándalo si el supuesto interfecto cabreado se presentase… y te necesitamos para que estés allí, y nos eches una mano protegiéndole… el novelista se llama Félix Hernández de Rojas, apunta.
J. tosió y casi se atraganta del susto. Aquel nombre le venía a la memoria y no sabía de qué. Eso de Texas le recordaba a los corridos, a la frontera, a los búfalos o a los toros, que siempre se liaba con todo esto y cosas así… ese Félix debía ser un pelanas de cuidado. Y ciertamente de cierto famoseo, puesto que J. solo entendía de malas novelas negras o de filosofía de tascas.
―Te llevará apenas un par de horas. Puede que haya jaleo, así que no olvides lo que tú ya sabes ―y señaló, guiñando el ojo, un bulto bajo el sobaco de la chaqueta, y lo que creyó que debiera ser su herramienta de detective… pero que no era sino un gurruño del último Marca, que siempre le servía para acompañar sus insípidas esperas.
J. estaba feliz. Era primavera avanzada. Tenía una excusa para volver al Retiro, apostarse en aquella caseta y esperar a que el escritorcillo terminase de firmar los ejemplares de ese Spanish Texas. Y mientras, contaría los culos al menearse. ¡Ah!, ¡qué ocasión más propicia, entonces, para echar una siestecilla! y allí, recostado al solecito, viajar a todos aquellos mundos transoceánicos, con aquellas aventuras donde él cambiaría el discurrir de la Historia, si es que la Historia tuviera un discurrir pero también un incierto destino por ser mutado.

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